Hoy se cumplen 15 años desde el día en el que se llevó a cabo la “Masacre de Avellaneda”, en la que fueron asesinados los militantes Maximiliano Kosteki y Darío Santillán por parte de integrantes de la policía bonaerense.

“La Masacre de Avellaneda no fue un exceso policial. Fue un plan político organizado para acallar al pueblo”: con esa frase, cada 26 de junio, hace ya 15 años, los familiares de las víctimas y diferentes organizaciones sociales se reúnen en los actos que conmemoran la represión y los asesinatos de ambos militantes que dignificaron con su lucha, y siguen reclamando por las responsabilidades políticas de la represión.

Se exige “juicio y castigo” contra el expresidente Eduardo Duhalde y el exgobernador bonaerense Felipe Solá, quienes tenían esos respectivos cargos al momento de los hechos. Por esos crímenes, el 9 de enero de 2006, se lo condenó a prisión perpetua al ex comisario Alfredo Fanchiotti.

Fue el 26 de junio de 2002. En un contexto de lucha por parte de las organizaciones de desocupados, se decidió cortar el Puente Pueyrredón en contra del Gobierno de Eduardo Duhalde. Habían pasado solamente seis meses desde el fin del gobierno de Fernando De La Rua.

En ese marco, un operativo de la Policía Bonaerense liderado por el entonces comisario Alfredo Fanchiotti, terminó con la vida de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, militantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón. Además de eso, dejaron decenas de heridos de bala.

El objetivo de ese día, junto con otras organizaciones, era el de cortar cinco accesos rápidos a la Capital Federal, para demostrar su unidad y capacidad de movilización. A ellos les tocaba cortar el Puente Pueyrredón. Allí se encontraban más de cinco mil personas que reclamaban mejoras en las condiciones de vida.

Inmediatamente, la policía entró en acción. Primero lanzó bombas de gas lacrimógeno. Además de los dos muertos, hirieron a 90 personas, más de 30 con balas de plomo, y arrestaron a otros 150.

“La crisis causó dos nuevas muertes”

Al día siguiente de la masacre, el título principal del diario Clarín fue: “La crisis causó dos nuevas muertes”. Se hizo un documental con ese titular, uno de los títulos más criticados en la historia argentina, en que se le intentó adjudicar las muertes a la “crisis”. Julio Blanck, editor jefe del diario y actual director general, admitió que ese título había sido un error. “No es la crisis, mataron a dos tipos”. Sin embargo, esa edición del diario no lo tomó tan en cuenta y no hizo hincapié en los autores de los asesinatos.

Lo que permitió reconstruir los hechos para “entender” los asesinatos de Darío y Maxi fueron las fotos que sacaron dos fotógrafos. Las imágenes lograron reconstruir lo siguiente: en la estación de Avellaneda, Kosteki había sido baleado en el pecho. Santillán volvió a ayudarlo, la policía lo cercó y al tratar de huir recibió un disparo en la espalda. A pesar de que los grandes medios de comunicación contaban con ese material, hubo que esperar dos días para que se publicara la secuencia fotográfica.

El documental reconstruye y analiza los hechos ocurridos en la Masacre de Avellaneda, las maniobra políticas del gobierno y la manipulación de la información por parte de los grandes medios de comunicación:

Magalí Robles