El último gran estreno de Netflix significó la primera serie brasileña para la cadena, continuando con los trabajos en estas tierras, presentando un mundo distópico de alto nivel a cargo del nominado al Oscar por “Ciudad de Dios”.

La historia se centra en un dónde y cuándo inconcluso, en medio de unas pruebas donde solo tres de cada cien veinteañeros serán los afortunados se librarán de los oscuros desafíos diarios para llegar a Maralto, donde las enfermedades, desigualdades e injusticias no existen.

Similar suena eso a los que se vio en “Elysium” y “Los Juegos del Hambre”; Tomaron, por eso, los mismos estilos visuales, con escenarios repletos de vidrios tecnológicos y tonos blancos casi por obligación en cada fotograma.

El contraste estaba entonces en donde vivía el otro 97%, unas suertes de favelas, pero que dentro de sus escombros, suciedad y extraños personajes, todo era con los colores opuestos a esas oficinas, en con tonos brillantes al extremo.

Después de haber atrapado a los millones de usuarios a los que llegaron episodios con estos capítulos centrados en una prueba, se desarrollan temas más profundos como las desigualdades sociales y también las ideas políticas y cómo pueden cambiar, o como las hacen cambiar, acercándose esta vez a “Black Mirror”.capturas-de-pantalla-2016-11-26-20-50-03

Optaron también por probar con unos planos torcidos, alejando así aún más de la realidad del espectador. El encargado de la fotografía fue Eduardo Piagge, pero contó dentro del equipo con César Charlone, el uruguayo que había sido candidato al premio de la Academia por su trabajo en la cinematografía de “Ciudad de Dios”, la película más exitosa en la historia de Brasil.

Quien había trabajado también en “El jardinero fiel” de todas maneras ofició de director en el primer episodio, labor que había realizado en “El baño del Papa”, que pasó con Cannes y ganó el Cóndor de Plata.

Tuvo la particularidad esta serie creada por Pedro Aguilera que sus ocho episodios fueron divididos entre cuatro directores, siendo los primeros trabajos para los restantes tres, con experiencia en la web serie homónima que sirvió como Piloto para esta historia cinco años atrás.

La primera historia latinoamericana para Netflix había sido “Estocolmo” de Nacho Viale, con Esteban Lamothe, Juana Viale y Luciano Cáceres, pero ya había estrenado “7 años”, el primer film español, y el año pasado había presentado la serie mexicana “Club de cuervos”, además de haber sumado “El Marginal” semanas atrás y otros títulos argentinos.