Fue la segunda mayor movilización desde la Segunda Guerra Mundial. Los artefactos explosivos sin detonar fueron encontrados bajo tierra en Hannover durante la obra en un edificio, situación similar al hallazgo de diciembre pasado en Augsburgo.

Las autoridades de la ciudad alemana de Hannover evacuaron ayer a 50 mil vecinos para desactivar 13 bombas de la Segunda Guerra Mundial halladas a mediados de abril durante las exploraciones previas a las obras de un edificio en construcción.

El operativo se trató de la segunda mayor movilización desde el conflicto bélico más grande del siglo XX, sólo superada por el traslado de 54 mil personas durante diciembre de 2016 en Augsburgo para neutralizar una bomba británica de casi dos toneladas.

Según los datos oficiales, la población afectada contó con un amplio programa gratuito de ocio organizado por el municipio, con ofertas culturales y deportivas, como visitas a museos, proyecciones de películas, actividades infantiles o meriendas para mayores.

Mientras, los especialistas se encargaban de desactivar los artefactos encontrados bajo tierra en el barrio de Vahrenwald, zona que contó con un amplio perímetro de seguridad diseñado a finales del mes pasado.

El encuentro de proyectiles que no llegaron a estallar suele ocurrir seguido bajo situaciones similares en lugares de Alemania que fueron el objetivo militar de los ejércitos aliados, como es el caso de Hannover, uno de los puntos más industrializados del país germano en los tiempos del nazismo, razón qué motivó ser blanco de los bombardeos.

Se estima que sólo en la noche del 9 de octubre 1943, la fuerza aérea del Reino Unido lanzó alrededor de 261 mil explosivos sobre la urbe, con los aeropuertos y redes ferroviarias como destinos preferidos, además de las fábricas. De dichos ataques murieron más de 1200 personas y cerca de 250 mil perdieron sus casas.

Una estimación del Senado de Berlín aseguró en 2015 que solamente en la capital germana existían 3 mil bombas sin detonar de la contienda que culminó en 1945, sin saber su ubicación exacta, un riesgo inminente para los pobladores.

Luis Gimenez