Las tradicionales casas porteñas, construidas en un estilo inglés o francés, dependiendo del gusto de los burgueses del momento, entraron en los últimos años en una encrucijada: la ciudad avanza y ocupan terrenos valiosos pero, a su vez, representan un inmenso patrimonio arquitectónico, es por ello que una de estas casas, construida en el siglo XIX, que está ubicada en Avenida Las Heras 1722, y perteneció a la familia Aberg Cobo, ahora, tras una vuelta de tuerca que tardó cinco años en concretarse, la casa seguirá en el mismo lugar pero pasará a ser la puerta de entrada a un proyecto que se construirá en su parte trasera: un edificio de 10 pisos, vidriado, y que albergará viviendas y oficinas.

La idea, pensada por el estudio de arquitectos Lacroze, Miguens, Prati, tendrá el desarrollo de Rukan, y una inversión de US$ 10,4 millones para levantar 4175 metros cuadrados y la puesta en valor de 1440 metros cuadrados. Sucede que, además del edificio del fondo, la misma casa albergará en un primer piso oficinas y, en un segundo, viviendas.

La casa tiene historia: Don Axel Aberg Cobo, dedicado a la actividad agropecuaria, encomendó a los arquitectos británicos, Walter Basset Smith y Bertie Collcut, la construcción de una casa para que viviera su familia. Terminada en 1912, tiene influencias borbónicas y neoclásicas propias del estilo inglés del siglo XVIII. Con el paso de los años, la casa fue quedando en manos de los herederos, quienes la transformaron en un salón de eventos pero, luego, pensaron en darle un nuevo destino.

“Las unidades del fondo serán modernas, pero una de las cuestiones atractivas es que tendrán fachada vidriada y se eliminarán las columnas, será un espacio amplio”, explicó Diego Gonzalez Casartelli, presidente de Rukan, y agregó: “Fue un trabajo conjunto con la familia propietaria, para que se preserve pero sustentablemente, para que sea viable el proyecto”.

En esta línea también se proyectó la realizada por la constructora Neewland en el barrio de Caballito, donde se desarrolló “La Casa Goyena”, un proyecto donde se dejó la casa original de estilo inglés para edificar al fondo.

“Hay que pensar creativamente en cómo darle viabilidad económica a estas casas. Si fueran solo diez casas, haríamos diez museos. Pero como son muchas casas hay que darle la viabilidad que nosotros buscamos. Cada casa hay que analizarla, ver qué tiene para hacerla valiosa. Este caso es muy interesante”, aseguró Gonzalez Casartelli.

De esta forma, de la planta baja al tercer piso se procederá a la conservación de la casona y harán más funcionales los espacios, además de construirse cocheras en el subsuelo. Mientras tanto, el proyecto contempla que además se levanten todos los pisos para hacer pasar por debajo conexiones de electricidad y de aire acondicionado, para luego volver a poner los mismos pisos. El objetivo es que no se tenga que romper la fachada para colocar las salidas de los acondicionadores de aire.