Desde el mundo antiguo hasta hoy, cuándo y cómo moriremos ha sido una de las preguntas que todos los científicos habrían querido desentrañar.

En la actualidad existen herramientas que permiten acercarse bastante a esa definición, y generar una aproximación casi oficial sobre tu deceso.

Hay diferentes páginas de Internet que tienen estadísticas espectaculares, como por ejemplo, Population.io -una aplicación de las Naciones Unidas- que genera un cálculo preciso de la cantidad de habitantes del mundo, su promedio de edad, esperanzas de vida por país y una fecha estimativa de muerte según esas estadísticas.

También está FlowingData, que toma datos de mortalidad desde 2005 hasta 2014, desde el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU y mediante un algoritmo produce una estimación de la muerte según edad y raza.

Pero más alla de un proporcionamiento de datos online, muchos centros médicos ya utilizan este tipo de herramientas. Por ejemplo, el hospital de Beth Israel Daconess, en Estados Unidos.

Allí se reunió información de más de 250 mil pacientes que acudieron al centro médico en los últimos 30 años y, a través de este tipo de estadísticas, elaboraron una fecha de mortalidad bastante efectiva.

Según algunos doctores, como Steve Horng, “la precisión del pronóstico de la fecha de muerte de los pacientes del centro llega al 96%”.

Por otro lado, los australianos Magnolia Cardona-Morell y Ken Hillman del Simpson Centre for Health Services Research, generaron una polémica con un software para estimar las posibilidades de vida de un paciente.