La diseñadora Amelia Toro no se contenta con vestir a mujeres elegantes en su Colombia natal, entrena y da trabajo a madres solteras para contribuir “de manera significativa”, como dice ella, a la sociedad.

En una inmaculada tienda de Manhattan, Toro está presentando su nueva colección en la Semana de la Moda de Nueva York: una línea “mezcla de colegiala inglesa y renacimiento” que es presentada por seis modelos de cabellos cuidadosamente alisados.

“Hay muchos cuadros escoceses, algodón suizo (…) Hice traer todos mis tejidos de Europa”, cuenta esta apasionada de las telas que divide su tiempo entre Nueva York y Bogotá.

La diseñadora destaca las minuciosas terminaciones de bordado rojo sobre piezas blancas y la influencia del arte indígena tradicional en su producción.

Pero Amelia Toro se apresura en hablar de su otra pasión: “Contribuir de forma significativa a la sociedad a través de la moda (…), ayudando a las madres solteras con una formación y un empleo”.

Según contó la estilista formada en Estados Unidos, todo comenzó en la Rhode Island School of Design, luego en la Parsons de Nueva York, y a partir de la época en que Toro trabajaba en India y veía a las mujeres coser en cadena la misma pieza durante horas y horas.

“Yo no habría sido capaz”, comenta. “Las admiro”.

“Volví a Colombia, creé mi pequeño taller y me dije: ‘Voy a cambiar nuestra manera de trabajar'”. Eso fue hace 20 años.

Al contrario que en el trabajo en cadena, su misión es formar a sus empleados, a menudo madres solteras, para que sean capaces de realizar una pieza de principio a fin. Luego los costureros firman con su nombre la etiqueta del modelo que acaban de crear.

“Lo hago porque creo en eso”, explica la diseñadora de voz dulce, recordando que, con un empleo, estas madres pueden visualizar un futuro mejor para sus hijos.