“Jesús rima con cruz”, al fin alguien lo dijo. No sé si mi suerte la define la inconsciencia absoluta en la que me encontraba cuando oí por primera vez el álbum “Gratitud”, o si será la situación en la que me encuentro ahora, escribiendo un artículo sobre el lanzamiento del segundo álbum  de Los Espíritus. El debut de “Aguardiente” hizo estallar el teatro Flores por segunda vez.

Los Espíritus, querido lector, me han dicho que en el día de hoy, en este instante la luna llena es un buen momento para el arte. La banda originaria del barrio de La Paternal, redefinió su potencial artístico no solo desde su identidad musical sino a partir de sus letras. Tanto Maxi Prietto como Santiago Moraes propusieron versos socio-políticos que una vez convertidos en estrofas, narran historias aplicables tanto al contexto nacional como mundial. Están escritas con la suficiente sencillez y sutileza que logra burlarse de quienes no las leen. “Aguardiente”, apela a todos quienes tenemos un poco de consciencia sobre la vida y sus típicas polémicas. Considero que la banda ha logrado semejante público porque cada quien entenderá, a su modo, que la vida es una y todas a la vez.

En cuanto a las sensaciones del concierto, solo soy dos ojos y dos oídos entre todos los que nos encontrábamos presentes. “Huracanes”, nos posicionó en un ir y venir de un cabeceo líquido, que nos lleva, y de paso nos trae, como si nos encontráramos en el mar. Lo curioso del concierto es que solo en vivo uno logra verdaderamente sentir la identidad del álbum. Se trata de un ir y venir emocional, un movimiento circular y dialéctico que consume y ofrece. Por un momento quisimos prender fuego y dejar atrás nuestros dolores del pasado; todo para percatarnos de que nada está en nuestras manos sino en las manos del tiempo poder continuar con la vida misma. Pero, no obstante debemos tener cuidado porque no podemos solo depender del tiempo. Nuestro destino no va venir a tocarnos la puerta y aunque sepamos que la situación actual no es fácil, sepamos también que, si  de verdad queremos, tampoco es suficientemente difícil.

La voluntad con la que hoy se levantan artistas, escritores, y músicos solo son consecuencia de un noviazgo entre contexto y las pasiones individuales. La actual excepción al caso sería  Los Espíritus, que con el lanzamiento de su último álbum “Aguardiente “, no hablaríamos de una simple pasión individual sino de una misión beata tan pura que enorgullecería a Luca Prodan.

Mancharé de política Argentina para sustentar. Si consideramos el pasaje de un estado de bienestar a un estado que prefiere no estar, observamos como consecuencia de este, la alienación de la sociedad. Pero seamos cautos de esta situación porque solo en medio de esta alienación es que encontramos el espacio propicio para le reconquista de lo que es nuestro. No hay otra forma de que el arte cobre vida. Constantemente sugiero e incito a desenvolvernos tanto en lo individual como lo social porque, a diferencia de muchos, considero que si cada uno se desenvuelve en lo que verdaderamente ama, conviviremos en la máxima armonía.

Paulo Srulevitch

@PauloSrulevitch

  • Franco Giménez

    “La actual excepción al caso sería Los Espíritus, que con el lanzamiento de su último álbum “Aguardiente”, no hablaríamos de una simple pasión individual sino de una misión beata tan pura que enorgullecería a Luca Prodan.” 👏👏