Se llama James Alex Fields, tiene 20 años y el sábado se convirtió en presunto asesino en la gran manifestación supremacista convocada en Charlottesville, una pequeña población de apenas 50.000 habitantes en el estado de Virginia desembocara en enfrentamientos, pero nadie esperaba que un joven neonazi decidiera frenar las protestas de los contramanifestantes embistiendo con su vehículo a la multitud.

El resultado de su acción: una mujer de 32 años muerta y 19 personas heridas. Y él, detenido y acusado de asesinato en segundo grado. Pero, ¿quién es James Alex Fields? ¿Cómo llega un joven callado y solitario a perpetrar un atropello múltiple en defensa del racismo y la xenofobia?

El uniforme del grupo neonazi y supremacista blanco Vanguard America es sencillo, pero reconocible. Polo blanco metido por dentro del pantalón caqui y botas. El sábado, horas antes del atropello que acabaría con la vida de Heather Heyer, un fotógrafo captaba a Fields perfectamente integrado entre sus compañeros, con todo y el escudo circular que blandirían más tarde contra quienes contraprogramaban su manifestación.

Este presunto asesino precoz se alistó hace dos veranos, pero no duró demasiado. Menos de cuatro meses más tarde, a principios de diciembre, los archivos militares consultados por el New York Times revelan que abandonó. Se desconocen las causas. Natural del condado de Kenton, en Kentucky, Fields vivió con su madre, Samantha Bloom, hasta hace “cinco o seis meses”, según ella misma relató en una entrevista con el periódico The Toledo Blade. Dejaron Kentucky por Ohio hace un año “por motivos de trabajo”, y el joven se mudó poco más tarde a su propio apartamento, en Maumee, una pequeña ciudad norteña, casi en la frontera con Michigan.

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