La mayoría de los ataques al corazón son producidos por el taponamiento total y brusco de una o más arterias coronarias. En el lenguaje médico se lo denomina Infarto Agudo de Miocardio (IAM) y la causa más común es la enfermedad coronaria, un proceso que se desarrolla en forma lenta y consiste en la formación progresiva de un coágulo en las arterias que irrigan al corazón.

“En Argentina, cada 13 minutos una persona sufre un infarto, y la mitad de esas personas no recibe tratamiento al momento del ataque, lo que aumenta las probabilidades de morir o quedar con secuelas graves e irreversibles. El IAM es la principal causa de muerte de hombres y mujeres en el mundo”, destaca por su parte el neurocientífico Eduardo Silvestre.

En cuanto a los síntomas del IAM, los especialistas lo describen como un dolor intenso de tipo opresivo centralizado en el pecho que suele irradiarse hacia el brazo izquierdo, la mandíbula, el hombro, la espalda o al cuello, dificultad para respirar, intenso malestar general, angustia, desasosiego, palidez, sudoración profusa, mareos y, en algunas ocasiones, náuseas y vómitos.

“La clave para sobrevivir y disminuir la magnitud de las secuelas es la atención inmediata -señala Silvestre- ya que la demora conduce a una pérdida irreversible de la función cardíaca. ‘Tiempo es músculo’, se repite en la jerga cardiológica. Pero los ataques al corazón pueden prevenirse”.

Para llegar a esa prevención, los médicos apuntan a que es necesario conocer los factores de riesgo, como la obesidad, la diabetes no controlada, el colesterol elevado, la hipertensión arterial no tratada, el tabaquismo, el sedentarismo y el estrés.

Porque además del corazón, la enfermedad cardiovascular afecta a los vasos sanguíneos, y esto puede comprometer órganos como el cerebro (enfermedad cerebrovascular), los miembros inferiores y los riñones. Es por eso que dentro de las enfermedades cardiovasculares las de mayor ocurrencia son la enfermedad coronaria y la enfermedad cerebrovascular.

“Sabemos que hay mucha gente que no recibe su diagnóstico a tiempo -destacó en tanto Alberto Alves de Lima, director médico del ICBA- y otra que no sabe cuáles son los riesgos asociados a la enfermedad cardiovascular. Por eso es tan importante llegar a cuanta gente sea posible”.

“Para luchar contra los factores de riesgo que atentan contra el corazón -señaló por su parte la doctora Mariana Corneli, médica cardióloga y miembro titular de la Sociedad Argentina del Corazón- como primera medida es importante el conocimiento, y luego, la incorporación de hábitos saludables, porque la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares en nuestro país es muy alta”.

Concientizarse sobre los factores de riesgo es fundamental. Hay que saber que los riesgos más relevantes son la hipertensión, la obesidad infantil, el tabaquismo, la diabetes y la falta de actividad física.

Comer sano. La alimentación cumple un rol clave en el control de los principales factores de riesgo, sobre todo en la lucha contra la hipertensión.

No abusar de la sal. La ingesta de sodio es uno de los grandes enemigos en el tratamiento y la prevención de la hipertensión. Si bien la OMS recomienda consumir 3-6 grs. de sal por día, los argentinos consumen alrededor de 12.

No fumar y beber. El alcohol y el tabaco juegan en contra del corazón. Lo recomendable es no más de una copa por día