El equipo de Lio Messi logró remontar la serie y clasificó a los cuartos de final de la Champions League. Fue victoria 6-1 en la vuelta. Neymar apareció en el momento justo para convertir dos goles y dar la asistencia del gol final a Sergi Roberto, en los últimos 7 minutos.

Parecía que se le escapaba. El Barcelona estaba logrando la hazaña, pero Edison Cavani clavó el 3-1 -gol de visitante en Cataluña- que obligaba a los dirigidos por Luis Enrique a hacer otros tres goles en menos de media hora, contra una de las mejores defensas de Europa.

Las gradas se callaron, la gente dejó de alentar y el local sintió la eliminación. Sus jugadores, lógicamente, siguieron jugando, aunque con menos intensidad. Di María, Cavani y compañía tuvieron más espacios y lo podrían haber liquidado. Cada uno tuvo su chance, sin embargo la dejaron pasar.

Y el milagro ocurrió. Como tantas veces en este deporte, pero también como nunca. En sólo 7 minutos el Barcelona lo logró. Primero con un tiro libre magistral de Neymar. Luego con un penal inventado sobre Lucho Suárez que nuevamente pateó el brasileño.

Quedaba un gol más. Y el barça fue, y fue y lo logró: centro de Neymar; con el Ter Stegen en el área; le queda a Sergi Roberto, un ignoto al lado de los nombres que lo rodean; y pone el 6-1 final en 95 minutos.

No hay palabras para analizar. Sólo decir que el PSG tuvo todo para ganarlo, aunque increíblemente se le escapó. Y de la manera menos pensada, pero posible en este hermoso deporte. Marcó el gol de visitante que obligaba a su rival a lograr un resultado histórico: ya es historia.