El presidente del Banco Central designado por Mauricio Macri se reunió con banqueros y les dijo que iba a haber una quita de 45 mil millones de pesos por el dólar a futuro. Los bancos y las cerealeras no aceptan, pero el BCRA les exige que renuncien a esa ganancia.

Los inversores compraron cobertura de dólar a marzo de 2016 a un precio de $ 10,60 cuando en Nueva York se pagaba 15 pesos por el mismo contrato. La diferencia de 4,4 pesos por dólar es la que no quiere pagar el Central, que estima por encima de los 40 mil millones de pesos. Esta es la pérdida que el macrismo cree que el Estado va a tener si se cumple el contrato.

La idea del Central es revisar los contratos en una línea de tiempo y descontar la diferencia entre un dólar que se compró a un precio muy bajo y el valor real al que el gobierno que cree que valdrá la divisa contra el peso para marzo del año próximo.

Los principales compradores de estos contratos a futuro son bancos internacionales, cerealeras y algunos inversionistas.

Por la compra de dólar a futuro, fue allanado el Banco Central por el juez Claudio Bonadio en la gestión de Alejandro Vanoli por una denuncia por mal desempeño de la función pública y defraudación al Estado iniciada por el ahora ministro de Economía Alfonso Prat Gay.

La reacción de los bancos que hacen de intermediarios en este negocio financiero fue de mucho disgusto. Entienden que si no se cumple el valor pactado que fija el contrato, podrían ellos mismos sufrir los juicios de sus clientes (cerealeras, inversionistas).

De esta manera, se abre el primer conflicto de la herencia económica K con un sector crucial del que el gobierno necesitará financiamiento y dólares para sus distintas necesidades.