En medio de protestas y enfrentamientos con la policía, miles de brasileños marcharon ayer en las principales ciudades y millones se adhirieron al primer paro general contra las medidas económicas del Gobierno, el primero del país en 20 años.

Al grito de “fuera Temer”, miles de brasileños convocados por los sindicatos y movimientos sociales marcharon ayer en todas las capitales del país durante la primera huelga general contra el gobierno de Michel Temer.

Con algunos registros de violencia como en Rio de Janeiro, donde se registraron serios incidentes con la policía, las protestas incluyeron el paro del transporte público, además de bancos y escuelas cerradas y bloqueos de las principales rutas de acceso a los aeropuertos de Brasilia y Rio.

El primer paro general en 21 años llega en medio de la crisis económica del gigante sudamericano y en contra de los proyectos de flexibilización laboral y de reformas del sistema de jubilaciones promovidas por el Gobierno, medidas que afectan seriamente al sector de la sociedad que posee menos recursos.

Es que el miércoles, la Cámara Baja del Congreso aprobó un proyecto de ley para flexibilizar las leyes laborales que rigieron en Brasil por décadas, mientras que la próxima semana, una comisión especial del Parlamento comenzará las votaciones para una enmienda constitucional que pretende modificar el sistema de pensiones, lo que  incrementó más el descontento de la población.

Aunque el Gobierno consideró que la medida fue “un fracaso” con una adhesión “insignificante”, según la Central Única de Trabajadores (CUT), se adhirieron a la medida 40 millones de trabajadores de todo el país. Alrededor del 45 por ciento de la fuerza laboral.

El último paro general fue contra el presidente Fernando Henrique Cardozo (1995-2002), cuando reclamaban por la falta de empleo y los bajos salarios, por una reforma agraria y una política de asistencia social más amplia. Una situación similar a la actual según los datos brindados ayer que indicaron que el índice de desempleo llegó a la cifra record del 13 por ciento.

Luis Gimenez