Cambió el histórico logo de la F1, síntoma del declive de una categoría que le cuesta brillar

Los rumores que salieron a la luz hace pocas semanas se terminaron de confirmar este fin de semana, tras el GP de Abu Dhabi. Luego del podio, la F1 presentó lo que sería el nuevo logo a partir de la temporada 2018. Dejó mucho que desear, al igual que la categoría en los últimos años.

Luego de un campeonato del mundo que había comenzado muy bien, con dos coches y dos pilotos que se repartían las victorias y peleaban palmo a palmo por llevarse el título, la temporada 2017 de la máxima categoría automovilística terminó con un final abrupto, tres fechas antes del cierre. Mercedes y Hamilton tuvieron una segunda mitad de año casi perfecta, totalmente contrapuesta al derrotero de Ferrari y Vettel a partir de agosto.

El nuevo logo de la F1 a partir de 2018
El nuevo logo de la F1 a partir de 2018

Parecía la temporada en la que se iba a romper la hegemonía de Mercedes, que comenzó allá por el 2014, donde los de Woking lograron cuatro títulos de pilotos y otros tantos de constructores. Sin embargo, ni Ferrari ni Red Bull (que tuvo sus cuatro años de gloria en el período anterior) lograron la regularidad necesaria para pelearle a los alemanes hasta el final.

Pese a todo, la temporada 2017 es complicada catalogarla como mala. Pero son las noticias respecto al futuro lo que desanima a los fanáticos de esta hermosa categoría, que siguen una línea de malas decisiones que atentan tanto contra la espectacularidad de la F1, como con la deportividad de la misma.

Mucho se ha escrito y dicho ya sobre la polémica de los motores híbridos, el mal sonido que emiten, los circuitos o tilkódromos que simplemente no funcionan y dan como resultado carreras monótonas, con sobrepasos virtuales tras larguísimas zonas de DRS. Llevar la F1 a ciudades con nula o escasa tradición automovilística, dejando de lado rincones del mundo donde los fanáticos se mueren por ver andar un Fórmula Uno, o peor aún, dejando morir circuitos históricos, reformándolos o simplemente destruyéndolos.

También se ha divagado sobre la estética de los coches, la necesidad de un sin fin de compuestos de neumáticos (¡ahora encima viene otro nuevo!), la obligatoriedad de las paradas, la no recarga de combustible, el DRS, los tres motores en un año, las insólitas penalizaciones de 40 puestos por cambiar tal elemento; todas medidas para agregarle emoción, ponerle el mote de “moderna y ecológica”, y hacer más pareja una categoría que sigue inventando cosas y se va olvidando de aquellos años dorados, donde el hombre y la máquina eran uno.

La guinda del pastel fue la decisión de implementar un halo de seguridad para que los pilotos se sientan más protegidos a la hora de competir. Un mecanismo con cero estética que todavía no se sabe a ciencia cierta si funcionará y cumplirá su cometido.

Pero más allá de la frutilla del postre, ¿Se podía hacer algo para incomodar aún más a los fanáticos del mundo motor a la hora de encender el televisor y ver una carrera de F1? La respuesta es sí: cambiar el histórico logo. Tres líneas curvas que intentan aggiornarse a una época que representó, en realidad, lo peor de la categoría en varios años. Mejor sería volver un poco al pasado de este deporte y no hundirse en el presente.

Si bien lo del logo es anecdótico, representa todos los malos cambios de estos últimos años. Es un síntoma que evidencia que la FIA y Liberty Media están cada vez más lejos de lo que la gente quiere.