El cáncer surge cuando las células del cuerpo se alteran y se reproducen de forma anormal y sin control. Después de las enfermedades cardiovasculares, es la segunda causa de muerte en el país, y se estima que los casos irán en aumento.

La buena noticia es que algunos de los factores de riesgo que generan la enfermedad constituyen conductas que podemos modificar y que nos pueden reducir las posibilidades de padecerla.

El cáncer figura entre las principales causas de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. Las cifras de la enfermedad pueden sonar desalentadoras, pero aproximadamente el 30 % de las muertes por cáncer se deben a cinco factores de riesgo que son modificables, lo que significa que está en cada uno de nosotros poder cambiar la realidad actual.

Los factores son: índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y consumo de alcohol.

Según la OMS, por cada cien personas que contraen cáncer, 33 casos podrían prevenirse a través de simples cambios en el estilo de vida. Algunos de los hábitos que podrían disminuir las probabilidades de contraerlo son:

Cuidarse a uno mismo

Realizar actividad física y mantenerse en peso reduce el riesgo de la mayoría de los cánceres. Reducir el consumo de alcohol y abandonar el tabaco son dos puntos clave para una buena calidad de vida.

Cuidarse en la exposición al sol es fundamental para tener una piel joven y sin manchas que puedan convertirse en melanomas.

Mantener estimulado el sistema inmunológico

El sistema inmunológico, compuesto por una red compleja de células, órganos y tejidos, es el encargado de defender al organismo ante las infecciones, como las bacterias y los virus.

A través de una reacción organizada el cuerpo ataca y destruye los organismos infecciosos que lo invaden. Es fundamental el buen estado del sistema inmunológico para prevenir y combatir diversas enfermedades.

Involucrarse

Parte de cuidar la salud tiene relación con el tomar conciencia y cuidar el lugar que habitamos. La contaminación ambiental del aire, agua y suelo representa hasta el 4 % de casos de cáncer.

Las infecciones como la Hepatitis B, C y VPH causan hasta el 20 % de las muertes por cáncer en los países en desarrollo.

Realizar una alimentación saludable

Cuando comemos damos a nuestro cuerpo las herramientas que necesita para seguir adelante, cuanto mejor sea lo que ponemos sobre la mesa, mejor se comportará nuestro organismo.

Se recomienda comer frutas y verduras, evitar el uso excesivo de sal, balancear las raciones de carne vacuna, cerdo y cordero, ya que su alto consumo se asocia con el cáncer de colon y recto. Incorporar a la dieta fibras y cereales reducirá el riesgo de contraer cáncer colorrectal.

Alejarse de las bebidas azucaradas, golosinas y alimentos grasos y aumentar la ingesta de agua. Una buena nutrición es indispensable para que el cuerpo incorpore los nutrientes, reemplace tejidos y se mantenga fuerte y en buen estado.

Un diagnóstico temprano salva vidas ya que ciertos tipos de cáncer, como el de cuello uterino, mama y colon, pueden prevenirse con estudios que detectan la enfermedad en estadios más tempranos, aunque no haya síntomas. Esta posibilidad brinda al paciente la oportunidad de tratamientos que pueden cambiar completamente la evolución de la patología.