Casa Hasbún II Etapa

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El proyecto se plantea como una inserción en un paisaje precordillerano del valle central, donde los referentes geográficos son notables. Por el Oriente y el Sur, la cordillera de Los Andes. Por el Poniente, se despliega un valle de almendros con una pendiente suave. El otro referente es un tranque de regadío que se ha transformado en parte del paisaje. La casa se emplaza junto al tranque, en sentido Oriente – Poniente abriéndose hacia las fachadas Norte y Sur. Buscando así una luz más plana y evitando el sol rasante.

El programa se organiza en dos cuerpos sólidos de dos niveles cada uno articulados por un vacío central y conectados a medios pisos por una escalera y rampa. Esto nace de la condición de privacidad del dormitorio principal del resto.

El lenguaje formal de la casa tiene su origen en dos condiciones: por un lado tratar de rescatar la amabilidad climática de la casa del valle central, lo que se traduce en un corredor que recorre la casa en todo su largo. La otra condición es autoimpuesta y tiene que ver con la generación de los recintos mediante una operatoria de pliegue y despliegue de una banda de hormigón. Esta banda sirve de terraza, alero y muro, y se va adaptando a una nueva topografía impuesta por la condición de los medios pisos.

La materialidad juega un rol fundamental en la inserción de la casa al entorno natural. El hormigón se ha trabajado visto con moldaje de tabla en casi toda la casa, salvo en los muros de basamento, donde se ha recubierto con piedra recogida de la excavación de los cimientos. Esta piedra que en su origen es un bolón de canto rodado, se ha partido para dejar su cara rugosa expuesta. El tercer material es la madera de pino impregnado que recubre la banda de terrazas y sube por los costados hasta transformarse en alero. Finalmente se han trabajado algunos elementos en metal oxidado como la puerta principal y los quiebravistas que separan del patio de servicio.