Finalmente las autoridades chinas confirmaron la muerte de un ciudadano colombiano que se encontraba detenido en ese país por traficar casi cuatro kilos de droga.  Se trata de Ismael Enrique Arciniegas Valencia, de 74 años, quien estuvo bajo custodia durante siete años y que no pudo ser repatriado por el Gobierno colombiano.

La Cancillería colombiana expresó sus condolencias a través de Twitter y aseguró que “se luchó hasta el último minuto” por la vida del condenado.

Después de varios años de gestiones diplomáticas las autoridades chinas rechazaron las solicitudes de súplica para conmutar su condena.

Por su parte el gobierno chino defendió su política de “mano dura” contra el narcotráfico. “Todos somos iguales ante la ley”, afirmó un vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores, Geng Shuang, en una rueda de prensa en la que confirmó la ejecución de Arciniegas Valencia.

Asimismo, desde China aseguraron que se respetaron “los derechos e intereses legítimos” del preso “en base a la ley” y se realizaron las gestiones necesarias para responder a las peticiones consulares aunque se rechazó el repatriación del preso tal y como había pedido la cancillería de Colombia.

Por su parte, Arciniegas Valencia antes de morir le dedicó unas palabras a su hijo Juan José- un tatuador- y le remarcó la importancia de la cultura del trabajo antes de despedirse.

El hombre fue ejecutado utilizando una inyección letal y su hijo destacó que llevar drogas a China fue un error aunque su padre era una buena persona.