Con las dudas a los que nos enfrentamos actualmente, dudas de tipo representativo, económico, comunicativo y hasta deportivo, dejamos de lado un problema con el que tenemos contacto más cercano, el enigma de la contaminación, una duda que nosotros fabricamos y hacemos crecer de manera gradual todos los días.

Actualmente, el resultado del desarrollo y progreso tecnológico ha originado diversas formas de problemas ambientales, los cuales modifican el equilibrio físico y mental de los seres  humanos. Debido a esto, la actual alteración ambiental se convierte en una duda más problemática que en épocas pasadas.

En la imaginación de los seres humanos los cursos de agua siempre formaron parte de las venas de la tierra por donde circula un esencial elemento que nos sacia nuestra sed, baña la tierra y oxigena a este gran planeta conocido como la Tierra.

Los recursos hídricos no son ilimitados, ya que es un recurso no renovable y cuya recuperación insumiría una cantidad importante de dinero y una importante cantidad de horas de trabajo, a esto hay que sumarle la calidad de vida de los seres vivos y las actividades socioeconómicas de los seres humanos.

Cuando conocí la localidad de Carmen en Areco en la Provincia de Buenos Aires en el año 2005, me di cuenta inmediatamente que algo no estaba funcionando bien. A la altura del Balneario Municipal se veía una espuma blanca sobre las aguas del río. Resulta que esta espuma era el resultado de una alta carga de fosfatos (detergentes) que finalizan en el curso del río  debido a los canales pluviales o de desagüe. Los fósforos cuando llegan al afluente pueden convertirse en nutrientes que contaminan los cauces, dando origen a algas. Este contaminante en los riachuelos restringe el crecimiento de vegetales acuáticos, al introducir los detergentes en las aguas de un curso se multiplica el crecimiento de algas, cuando estas mueren al podrirse producen malos olores disminuyendo la calidad de los afluentes. Los fosfatos pueden provenir de distintas fuentes, las mas comunes son las que  provienen de los establecimientos de engorde, de las aguas servidas y de los sistemas cloacales.

En el año 2006, mande a hacer unos análisis físico-químicos de las aguas del rio y lamentablemente, mis dudas se convirtieron en realidad una de las muestras dio 1,12 ppm de fosfatos, las muestras fueron analizadas en la Facultad de Agronomía de la UBA, mas precisamente en el Laboratorio de Análisis de Suelos, Aguas y Vegetales. Cuando consulte a la Dra. Olga S. Heredia sobre el fosforo que se había detectado, me dijo: “La muestra enviada por usted, están teniendo un aporte de fósforo que es importante, ya sea por la actividad agrícola o por carga orgánica y si se me pregunta si esta agua es apta desde el punto de vista ambiental le diría que NO”.

Lo que yo vengo proponiendo desde entonces y hasta el momento no se ha realizado nada, es que se implemente el uso de humedales artificiales para evitar o disminuir significativamente que los fósforos lleguen a las aguas del rio Areco. Los humedales son zonas de transición entre el medio acuático y el terrestre convirtiéndose en sumideros donde, a través de ellos, se disminuye las alteraciones de elementos orgánicos e inorgánicos. Esta podría convertirse en una solución biotecnológica para solucionar el problema de contaminación en ríos, lagos y lagunas… Mauricio Macri quiere proponer algo muy parecido para limpiar las costas del Riachuelo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Cristian Frers

Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social.