La llamada “crisis de los 40” es un tema que no pasa de moda. Un nuevo estudio afirma que los vaivenes emocionales de la mediana edad no son un mito.

Investigadores de la Universidad británica de Warwick hicieron un seguimiento a 50.000 adultos a lo largo de varias décadas y encontraron que su satisfacción con la vida seguía una forma de “U”. Sus índices de felicidad comenzaban a caer a partir de la edad adulta para tocar el punto más bajo entre los 40 y los 42 años, antes de comenzar a subir otra vez para recuperar los niveles cercanos a los de la juventud hacia los 70 años.

Los científicos sugieren que sus hallazgos, difundidos a través de la publicación Economic Journal, son particularmente importantes, ya que serían los primeros en seguir a los mismos hombres y mujeres durante toda su vida para medir qué tan felices se sienten.

Los responsables del estudio les pidieron a quienes formaron parte de la muestra que calificaran cuán felices estaban con sus vidas mediante un cuestionario sobre su satisfacción. La escala de la felicidad utilizada partía de cero para “muy insatisfecho” a diez para “muy satisfecho”.

En el grupo estudiado, explica Quartz, había personas de Australia, Gran Bretaña y Alemania, y las conclusiones del trabajo evidencian una forma de “U” en el nivel de bienestar en varios países.

Aunque los investigadores señalan que hay fuertes indicios de que la satisfacción con la vida llega a su punto más bajo al comienzo de los 40, no explican por qué. Sin embargo, descartaron algunas razones. Por ejemplo, tener hijos pequeños o no a esa edad no modificó los índices de felicidad.

En 2009, un estudio realizado en Estados Unidos sostuvo que la edad de oro para ser feliz se sitúa entre los 60 y los 70 años.