He pensado y de tanto, no escapo. No logro huir. Quedo atrapada en un cuerpo reflexivo.

Como si una vorágine retorciera cada instante, lo trastocara, lo alterase en sus sentidos más hondos.

¿Cúal es la causa que nos lleva a la entrega desmedida, cuál es el factor oculto que brota de lo profundo de la sangre y hace borbotear hasta la más completa debilidad?

¿Tal es el precio que se debe pagar por amar? ¿ Tal es el sacrificio? ¿ Cuál es la medida que rige todas las cosas que se nos escapan, que nos avasallan, que nos pervierten y tiñen nuestra vida de tintes confusos?

¿Cuál Dios guiará nuestros pasos ante las desventuras que alejan del camino?

¿Cuál Dios nos dejará amar sin marcos, sin cercos, sin sentidos establecidos?

¿Cuál Dios?