Hay fórmulas en el cine que de tanto uso se tornan sospechosas y tienden a causar, al menos, un leve rechazo; otras veces, la balanza de la ficción y la realidad se equilibra. En películas como Hacksaw Ridge, llamada en español Hasta el último hombre, la nueva película de Mel Gibson como director, más allá de sus clásicos y eficaces puntales hollywoodenses, que hacen a su estética, se deja ver el tópico de la perseverancia, de perseguir una meta y no ceder hasta alcanzarla, por más obstáculos que surjan en el camino.

Y es que las películas basadas en hechos reales tienen eso, algo que te hace sentir ganas de ser como el personaje y realizar tus sueños, o directamente ser él, mimetizarse y cumplir su cometido a toda costa.

Desde los primeros minutos empatizamos con el personaje, ese que esperamos que termine siendo un héroe o al menos que haga algo relevante, y juntos sufrimos el cansancio cuando tiene que nadar más fuerte y contra la corriente. Pero cuando su voluntad cosecha sus frutos, nos sentimos mejor que antes de ver la película, porque comprobamos, otra vez, que el ser humano ha superado de todo en la historia, y sentimos esperanza, porque el caso que vemos ocurrió, e inspira a personas que hacen peliculas para inspirar a otras, primero a que las miremos, después a que nos vayamos del cine pensando o comentando la trama, las actuaciones, o apretemos un botón rojo, y nos quedemos ensimismados, en la penumbra, silenciosos, algunos lloraremos, otros sentiremos paz, y otros quizás hasta se sientan defraudados, por qué no, nunca una historia cumple todas las expectativas.

Por último, uno puede aceptar que Mel actúa bien, pero quizás la dirección es el puesto que nos puede ofrendar el Mejor Mel Gibson, para que nosotros podamos ser un mejor público.

Juan Pablo González

@Hadonauta

  • Paulo Srulevitch

    Interesante compañero, si tenes la oportunidad de leer a Cristian Metz. Habla mucho al respecto de esto, saludos!