En días en que los festejos se multiplican y los brindis están a la orden del día, un estudio hecho en Inglaterra avala el consumo moderado de cerveza.

Al parecer, la tan vapuleada pancita cervecera no sería responsabilidad de la bebida a base de malta y cebada, que, según especialistas, no produce aumento de peso, ni aumento de la circunferencia de cintura. Un nuevo estudio científico llegó para derribar el mito y brindar más información sobre cómo incorporar la cerveza en el plan dietario.

La doctora Kathryn O’Sullivan, nutricionista en Salud Pública de Manchester, en el Reino Unido, comentó que el consumo moderado de cerveza puede ser parte de un estilo de vida saludable.
Si el ingreso de calorías es mayor al gasto calórico, independientemente si proviene de alimentos o de bebidas, el peso total corporal aumenta y con él, el perímetro de cintura, lo que representa un factor de riesgo para la salud.

En cuanto a la cerveza, el consumo moderado de esta bebida de baja graduación alcohólica y sin azúcar agregada, no conduce necesariamente a un aumento de peso, siempre que se mantenga el equilibrio energético, entre las calorías ingresadas y las calorías gastadas, en base a una dieta variada y ejercicio físico, asegura el estudio.

Ya sean frutas, cereales, carnes, lácteos o bebidas con alcohol, los alimentos y sus nutrientes que forman parte de la alimentación habitual aportan calorías. Dentro de esta dieta, las bebidas de baja graduación alcohólica sólo contemplan una porción del valor nutricional: mientras que estas bebidas aportan 7 calorías por gramo, los carbohidratos y proteínas aportan 4 calorías por gramo y las grasas hasta 9 calorías por gramo. A continuación, un breve listado de las bebidas con alcohol y su aporte al plan dietario por cada 100 cm3:

Vino tinto: 79 calorías

Vino Blanco: 74 calorías

Cerveza: 39 calorías

Daikiri: 200 calorías

Vodka: 464 calorías

Dentro de una dieta equilibrada, las calorías que provienen principalmente del alcohol varían de acuerdo a la graduación que cada bebida contiene. La cerveza cuenta con 5% de alcohol, siendo bajo en comparación al resto de las bebidas.

A partir de la investigación de la doctora O’Sullivan fue posible entonces arribar a la conclusión de que el aumento de peso y de la circunferencia abdominal se encuentra relacionado estrictamente con el consumo de calorías de alimentos y bebidas en su totalidad. El consumo moderado de cerveza no conduce específicamente a aumento de peso o de grasa abdominal y la percepción de que tomar cerveza conduce al incremento del perímetro de cintura, aunque ampliamente difundida en la cultura popular, no está respaldada por la ciencia.