Solo pienso en lo que significa recordar una fecha. Una fecha que nos costó perdidas insanables. El sentido que eso adquiere para un país con heridas no curadas y enseñanzas fragmentadas.

Recordarla, no hacerla turística ni modificarla, porque nada tiene de eso, de viaje, de paseo. Rebalsa de memoria, de historia, de simbología extrema. Por lo cual cualquier cambio altera su sentido, sus valores, sus verdaderas connotaciones sociales, culturales e individuales. Lo uno y lo otro.

Para aquellos que pudieron sobrevivir a una época nefasta, dudo que sientan comodidad con hacerles forzar un olvido. Con volverlo un día más. Perdieron familiares, muchos aún no hallaron su identidad. Otros tantos no saben realmente quiénes son ni tienen vías estatales de acceso como para poder abrirse camino en la vida. Son algo así como “incógnitas sociales”, como una vez un sobreviviente dijo.

Si, meros incógnitas pujando por una identidad incierta y obligados a olvidar.