Federico Salvai, mano derecha de María Eugenia Vidal y su futuro ministro de Gobierno, ofreció su casa, en Palermo, para una reunión que no admitía curiosos.

Hacía allí marcharon, en la mañana del martes, tres representantes del massismo bonaerense: los intendentes Joaquín De la Torre (San Miguel) y Mario Meoni (Junín), y el diputado provincial Jorge Sarghini. No llegaron con las manos vacías: traían el pliego de condiciones con los últimos detalles del acuerdo entre Sergio Massa y Vidal. El mismo que, el lunes por la tarde, habían terminado de definir con el líder del Frente Renovador (FR).

Básicamente, el massismo pide sillas en los directorios que controlan la gestión bonaerense: el Banco Provincia y el Grupo Bapro, los organismos de Aguas y Energía Eléctrica de Buenos Aires (Ocaba y Oceba, respectivamente), en autopistas (Aubasa), puertos provinciales, el Instituto de Previsión Social (IPS) y el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), entre otros.