Los periodistas usaron los pasillos de Radio 10 como punto de encuentro para arreglar sus diferencias a los golpes. Un video que trascendió por los medios demostró que la trifulca existió.

Si creían que “la grieta” muchas veces era parte de una puesta en escena que poco tenía que ver con la realidad, con el escándalo entre Baby Etchecopar y Roberto Navarro se comprobó lo contrario. Ambos periodistas se tomaron a golpes de puño en la puerta del baño de Radio 10, lugar de trabajo de los dos, presuntamente por sus diferencias ideológicas.

Según trascendió en primera instancia desde Diario Popular, el conflicto habría comenzado con una agresión verbal de Baby, quién ingresó al baño de la emisora y al ver la presencia de Roberto Navarro murmuró en tono de chicana: “Qué olor a kirchnerista”, lo que desató una gresca que tuvo que ser interrumpida por personal de seguridad para que no terminara peor.

El comentario habría enfurecido al conductor de El destape, quien reaccionó con una trompada al rostro de su colega después de recriminarle: “Si tenes algo que decir, decímelo en la cara”.

A pesar de que el conductor de El Ángel del mediodía desmintió la pelea y adujo en su programa que solo fue una discusión “en joda”, una vez más las redes sociales entraron en escena y evidenciaron en este caso que el conflicto fue mucho más allá de una “discusión”.

“Peleá cómo un hombre, no pegues patadas”, se escucha en la filmación que dice Navarro aparentemente a Etchecopar. El conductor se encuentra de espaldas mientras otros sujetos tratan de contenerlo para impedir que continúe la trifulca en el edificio de la calle Fitz Roy al 1940.

Para el público en general, es conocida la postura de ambos: Por un lado, Baby es simpatizante del gobierno de Mauricio Macri y suele aprovechar su programa para criticar duramente al Kirchnerismo. El segundo es un acérrimo opositor a las políticas implementadas por el oficialismo, famoso por su programa en el canal C5N, Economía Política. Razones insuficientes para recurrir a cualquier tipo de violencia, menos para ellos dos.

Luis Gimenez