La escandalosa separación entre Daniel Scioli y su última pareja, la bailarina cordobesa Gisela Berger, tendrá impacto político: aunque nadie hizo declaraciones y el tema no se abordó más que en conversaciones informales, dirigentes del peronismo bonaerense y de La Cámpora coincidieron ayer en bajarle el pulgar como posible candidato.

Ante una consulta de La Nación, todos evaluaron que le será imposible superar este problema en el corto plazo. No tanto por la supuesta infidelidad que se le atribuye, sino por la actitud que, según Berger, tuvo respecto del reciente embarazo de su ex pareja, de 28 años. “Scioli me pidió que aborte”, declaró anteayer la bailarina, minutos después de que el ex candidato presidencial del FPV, de 60 años, anunció por TV que estaban esperando un hijo.

La relación, hecha pública luego de la separación entre Scioli y Karina Rabolini, había entrado en crisis semanas atrás, por un supuesto romance entre el dirigente y la mediática Sofía Clérici, según conversaciones privadas que reveló la propia Berger.

En el campamento kirchnerista el escándalo cayó mal. El ex gobernador era una de las cartas de Cristina Kirchner para encabezar la boleta en caso de que ella decidiera no presentarse. Con esa opción descartada, los nombres del plan B hoy se reducen a los intendentes Verónica Magario (La Matanza) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).

“Son cosas de su vida privada, pero lo va a afectar. Sobre todo, porque él siempre tuvo una postura pública en contra del aborto”, dijo a La Nación un dirigente del peronismo bonaerense. En el sector que promueve la candidatura de Florencio Randazzo también daban por caída una eventual postulación de Scioli. “Es un tipo que no puede mostrar gestión ni tampoco virtudes como conductor. Su principal activo era su imagen y esto le pega bajo la línea de flotación”, evaluaron.

Con Cristina, dicen cerca de la ex presidenta, no tiene una relación fluida. Pero el vínculo no era malo. Ella lo recibió a solas en el Instituto Patria en agosto del año pasado. Tras la derrota electoral de 2015, pidió a los suyos que lo “cuidaran”. Valoraba mucho la lealtad que le había demostrado.

De todas formas, en el kirchnerismo destacaron ayer que el ex gobernador ya había sido descartado como posible primer candidato a senador por la provincia de Buenos Aires. “Podía integrar la lista de diputados, quizás entre los primeros lugares, pero no iba a encabezar”, afirmaron.

Una muestra de la caída de las acciones de Scioli antes del escándalo es su ausencia en las tres reuniones que organizó el kirchnerismo en las últimas tres semanas. En esos encuentros se consolidó un espacio entre La Cámpora, el PJ bonaerense, que preside Fernando Espinoza, y casi todos los intendentes del peronismo. “No venía porque era un factor de discordia entre los intendentes.

Muchos ya habían avisado que no lo querían como candidato”, declaró a La Nación un dirigente “cristinista”.