Mientras que desde el PJ algunos intendentes harán en los próximos días un último intento para evitar una interna en la provincia de Buenos Aires, la posición de Florencio Randazzo parece endurecerse de cara a las Primarias de agosto, por lo que alistó a su tropa en cada una de las secciones electorales para que consiguieran 100 mil avales para su candidatura como primera muestra de fuerza hacia el resto de los sectores del peronismo.

La decisión del ex ministro de forzar las PASO y jugar sí o sí por adentro del PJ o del Frente para la Victoria si es que ese es el nombre elegido para competir en territorio bonaerense está directamente relacionada con una estrategia que tiene instancias de corto, mediano y largo plazo, barajando distintas hipótesis según los resultados de las PASO.

En primer lugar, el FPV-PJ sigue siendo el espacio político que por si solo concita mayores atractivos para los bonaerenses, indistintamente de los candidatos que pudiera presentar.  A eso se suma que en algunos distritos la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner mantiene una intención de voto superior a la de cualquier dirigente de cualquier partido.  Y finalmente hay que considerar la presión de los sectores no kirchneristas del PJ que no quieren volver a quedar bajo el yugo del cristinismo.

Randazzo tiene en claro que el peronismo sigue siendo fundamental para garantizar la gobernabilidad en la provincia, algo que también entendió hace rato la gobernadora María Eugenia Vidal, cuando empezó a sumar peronistas a su gestión.  El ex ministro sabe que, aunque algunas mediciones lo indican y algunos dirigentes le reclaman ir por afuera y romper con el kirchnerismo, sus chances a futuro se potencian aún perdiendo una interna con los candidatos de Cristina.

Pero no es intención del hombre de Chivilcoy jugar a perdedor, sino que confía en lograr sumar el territorio suficiente para dar la disputa voto a voto, para lo cual está exigiendo a todos sus armadores que multipliquen los esfuerzos hasta el cierre de listas, con advertencias muy de su estilo como: “Si no me dan bola, me vuelvo a mi casa”.

Para el largo plazo, los randazzistas tienen el claro que deben emerger por oposición al kirchnerismo pero por dentro del PJ.  En esa hipótesis es en la cual incluso una derrota significaría un triunfo, porque el esquema K tal como lo conocemos, difícilmente resista más allá de esta elección, aun ganando cómodamente.

Pero los números mandan y hoy las encuestas dicen que en cualquier escenario CFK o sus candidatos le ganarían a Randazzo.  Por eso el diputado Máximo Kirchner abrió el juego esta semana y disparó: “es bueno que haya primarias y que todos compitan”.  El líder de La Cámpora confía ciegamente en que pueden derrotar a cualquier rival en una interna bonaerense.

Ese convite prácticamente desactivó el plan B del hombre de los trenes, que tenía como as en la manga varios sellos partidarios con personería política en la provincia, que le permitirían presentar candidatos propios y a través de un frente electoral. “No hace falta usarlos, pero si por algún motivo no podemos ir a las PASO, están disponibles”, aclaró hace unas horas un dirigente randazzista de la octava.