El cuerpo de Francisco Franco continuará en el Valle de los caídos, el monumento fascista construido por prisioneros republicanos tras la Guerra Civil y la fosa común más grande de España.

El gobierno español del presidente conservador, Mariano Rajoy, confirmó de manera oficial por medio de su vocero, el ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigo, que no retirarán el cuerpo de Francisco Franco del Valle de los caídos. Una polémica decisión que volvió a poner en discusión la histórica disputa entre la izquierda y los reivindicadores del franquismo.

A pesar de la resolución del Congreso de exhumar los restos del dictador de dicho lugar como medida de “Memoria Histórica” para las víctimas del franquismo, Méndez de Vigo sostuvo que es un “capítulo del pasado” y que la idea sólo abriría “viejas heridas”. Punto de vista completamente contrario a la postura de la oposición al oficialista Partido Popular, entre ellos el Partido Socialista Español (PSOE), uno de los bloques más grandes dentro del parlamento.

Una de las razones que motivó el proyecto de parte de los socialistas, es que el sitio construido durante casi dos décadas por prisioneros políticos y considerado oficialmente la “fosa común” más grande de aquel país, donde yacen miles de combatientes de ambos bandos de la Guerra Civil española (12 mil de ellos sin identificar), funciona como monumento a la victoria de los fascistas. Mantiene los símbolos franquistas y es normal que sea visitado por ultraderechistas para conmemorar el triunfo de la contienda de 1936-1939.

Sin haber juzgado nunca por crímenes de lesa humanidad a los represores, desde la “transición democrática” tras la muerte del “Generalísimo” en 1977, España nunca cerró uno de los capítulos más oscuros de su historia, por lo que la idea de los opositores, con apoyo incluido de la ONU, es convertir el lugar en un memorial democrático, casi 80 años después de terminado el enfrentamiento de la década del 30.

Luis Gimenez