El cáncer de mama se presenta en miles de mujeres anualmente en Argentina. Es una de las afecciones más comunes, pero también una de las más fáciles de tratar si es detectada a tiempo. Por eso, es fundamental realizarse anualmente una mamografía luego de los cuarenta años.

Pero además de visitar al médico periódicamente, una gran forma de prevenir el cáncer de mama es realizarse frecuentemente un autoexamen mamario. Esta técnica es muy simple, toma tan solo unos minutos y se puede realizar desde la comodidad de tu propia cama.

Antes que nada, es fundamental tener en cuenta el momento del ciclo menstrual. Es recomendable no realizarse e autoexamen durante los días de menstruación, ya que los senos pueden sentirse más hinchados y presentar protuberancias completamente normal para ese momento del mes. Por eso, lo mejor es realizarlo una semana después de que finalice la menstruación. En el caso de las mujeres que ya hayan pasado por la menopausia, se pueden examinar de forma periódica sin problema.

Para empezar, hay que colocarse sin corpiño ni remera frente a un espejo bien iluminado. Con los brazos relajados y pegados al cuerpo, observa si el tamaño de tus senos es el habitual y si la simetría es normal. No te preocupes si uno es ligeramente más grande que el otro, es algo completamente normal, pero presta atención a diferencias notorias. También se debe analizar la piel, que no esté demasiado rugosa ni enrojecida, y busca bultos u hoyuelos. Por último, comprobá que los pezones no estén retraídos o hundidos.

Luego, con las manos enlazadas detrás de la cabeza, se debe comprobar que el contorno inferior de la mamas sea circular y simétrico, tanto de frente como de lado. Con el brazo izquierdo levantado y la mano sobre la nuca, se debe palpar la mama izquierda con la mano contraria, utilizando los tres dedos medios y de tres formas distintas: en círculos de afuera hacia adentro, recorriendo el pecho en líneas verticales o en horizontales. De forma suave pero firme, se debe descartar la presencia de bultos extraños, especialmente en la zona que va desde la axila a la mama. Esto debe realizarse con ambos senos.

Después, recostate boca arriba en la cama, colocá una almohada bajo el hombro izquierdo, y realizá los mismos movimientos que en el paso anterior para ambas mamas. Por último, comprimí los pezones con tus dedos índice y pulgar para comprobar si sale liquido.

En el caso de notar algo distinto, es fundamental realizar un chequeo con el médico. Es importante aclarar que el autoexamen mamario no reemplaza de ninguna manera la mamografía, que todas las mujeres deberían realizarse anualmente.