Jorge Lanata reveló en su libro nuevo, 56, Cuarenta años de periodismo y algo de vida personal, que es adoptado y que conoció la noticia hace sólo algunos meses, cuando tenía 55 años.

“Soy adoptado. Lo sé desde hace pocos meses. Tenía cincuenta y cinco años cuando me enteré”, indica el periodista en las páginas de su libro.

Y sigue: “Toda mi vida pensé que mi vínculo -¿mi necesidad?- con el periodismo tenía que ver con una enfermedad de mi madre, víctima de un tumor cerebral que lesionó su centro del habla: ella no podía hablar. Mamá no podía responder, yo preguntaba. Ahora sé que ella no era ella, o sí lo era pero de otro modo, y que mis preguntas intuían un secreto que busqué sin proponérmelo, casi toda mi vida. Si ‘ellos’ no eran ellos, yo ¿era yo?”

“La pregunta es idiota”, continúa Lanata. “Lo primero que pensé cuando lo supe es que las largas manos de pianista de Bárbara, mi hija mayor, no venían de las manos de mi mamá. Hasta ese momento, en lo que saben miles, cinco o seis personas supieron de mi condición: Sara, Bárbara, Margarita, Andrea, Martín y Patricio”, agrega.

Y concluye: “Releo estas líneas y es evidente un tono trágico que no me empeño en darles: ese tono esta noche vive en mí. No se cómo podría ser para ustedes descubrir, en plena madurez, que muchas de sus respuestas se convierten en preguntas: la mayoría de ustedes saben de dónde vienen; yo me pregunto, ahora, cómo hubiera sido…”