La última semana, Paraguay llamó la atención de los medios internacionales después del escandaloso incendio del Congreso provocado por manifestantes y el posterior asesinato de la policía a un dirigente opositor.

Una polémica enmienda de la constitución nacional motivó una serie de manifestaciones en Asunción. Mientras, la prensa internacional emparentó los hechos con la crisis venezolana y su frágil situación institucional debido a un supuesto atropello a la democracia de parte del gobierno del presidente Horacio Cartes y una rebelión popular en contra de la modificación. ¿Qué hay de cierto en esas afirmaciones?

En primer lugar, vale la pena aclarar que lo que votaron los senadores del Partido Colorado que responden a Cartes junto a los del Frente Guazú representado por el ex presidente Fernando Lugo fue a favor de un proyecto de enmienda para un referéndum que consultaría a la sociedad respecto de la reelección presidencial. Si bien es cierto que se votó sin el aval del presidente del senado Roberto Acebedo ¿Qué es más democrático que una consulta popular?

Resulta inocente creer en la postura de los políticos tradicionales paraguayos que consideran anti democrática la cuestión, entre ellos los colorados disidentes (anti cartistas) y los liberales. Una posición contradictoria si se tiene en cuenta que fueron los que en 2012 votaron a favor de la destitución del presidente Fernando Lugo, parte de un gobierno democrático y en legítimo ejercicio del poder. Golpistas disfrazados de demócratas.

Por otra parte, como era de esperar, los medios de comunicación jugaron un papel importante las semanas anteriores: Opositores por motivos netamente empresariales, los diarios ABC Color y Ultima Hora de la capital (periódicos y grupos multimedios de mayor influencia) llamaron a un nuevo “Marzo paraguayo” y generaron el clima previo necesario para semejante barbarie ocurrida el último viernes.

De fondo, además de bloquear la candidatura del actual presidente, lo que pretende la clase política del país vecino va en consonancia con lo que sucede últimamente en la región y comenzó justamente en el país vecino: Impedir el avance del progresismo manteniendo un sistema bipartidista entre colorados y liberales, sin la presencia del Frente Guazú, partido que desde el golpe parlamentario del 2012 recurrió al personalismo de Lugo para volver al poder.

Luis Gimenez

@GimenezLuis77