Con la llegada de las altas temperaturas los médicos recomiendan atacar la deshidratación, bebiendo agua inclusive cuando no se tiene sed, para compensar la falta de líquido.

Como ha explicado estos días el doctor Daniel López Rosetti, esa sensación biológica no basta, durante el verano, para equilibrar el delicado balance entre la ganancia y la pérdida de líquido en nuestro organismo.

“No alcanzan habitualmente los mecanismos relacionados con la sed –escribió en una nota aparecida el diario La Nación-, sino que también debemos estar conscientes de la necesidad de tomar el líquido suficiente a los efectos de evitar un cuadro de deshidratación y eventualmente lo que conocemos como ‘golpe de calor’”.

¿A qué mecanismos se refiere Rosetti? A las células especializadas de nuestro cerebro que nos informan sobre la falta de agua a través de una sensación que se hace consciente.

Esa sensación de sed, dice, aparece cuando el déficit de agua llega a aproximadamente un 3% del agua total del cuerpo. Según el médico, este sistema automático es eficiente durante todo el año, pero en los días de mucho calor se muestra insuficiente para registrar el nivel adecuado de agua que necesita el cuerpo.

El problema es cuando la pérdida de líquido en nuestro cuerpo supera al ingreso, con lo cual se entra clínicamente a un cuadro de “deshidratación”, cuyos síntomas son cansancio, cefalea, malestar general, alteraciones del estado de la conciencia, fiebre, entre otros.

Un correcto funcionamiento corporal necesita equilibrar las cantidades de agua que ingresan y que se eliminan. El líquido que consumimos, a través de alimentos y bebidas, se utiliza constantemente y se pierde a través del metabolismo, la transpiración, la orina y la respiración.

Ahora bien, ya que la sensación de sed no es un indicador confiable para evitar la deshidratación en los días de intenso calor, ¿qué hay que hacer? Rosettti aconseja como regla práctica tomar “un vaso de agua por hora”.

Y sugiere utilizar el “color de la orina” como medidor de hidratación personal. “Lo que sucede es que cuando estamos deshidratados la orina es de color más oscuro, de un color amarillo-ambar intenso. Es lo que comúnmente se dice una orina concentrada”, refiere

Por el contrario, la orina más clara es indicador de que el organismo está suficientemente hidratado. Por tanto, ante la pregunta de cuánta agua se debe tomar en verano, Rosetti responde: “la suficiente cantidad de agua para que la orina sea de un color bien claro”.

Cabe consignar que hay especialistas que sostiene que la deshidratación crónica es el estresante principal del cuerpo y la responsable desconocida de la muerte de millones de personas. También es la causa de la mayor parte de fallecimientos por enfermedad, muy por encima de cualquier otra afección.

Eso pensaba, por caso, el médico iraní Fereydoon Batmanghelidj, quien desarrolló la teoría de que esta civilización vive bajo la dictadura de la deshidratación en su libro “Su cuerpo reclama agua llorando a gritos”.

“¡No estamos enfermos! ¡Sólo tenemos sed!”, afirmaba este profesional de la salud, fallecido en 2004, que estuvo años divulgando los resultados de sus investigaciones relativas a cómo la gran mayoría de las enfermedades que asolan al hombre moderno se deben casi exclusivamente a la tremenda deshidratación en la que nuestros cuerpos viven a diario.