Los Ángeles Lakers honraron al gigante de 2,16m O´Neal, con una estatua de bronce del centro del Salón de la Fama, uniéndose a las estatuas de Kareem Abdul-Jabbar y Kobe Bryant.

Uno de los mejores pivots de todos los tiempos (Para muchos EL mejor) ayudó a conseguir tres títulos consecutivos de la NBA, cuando eran mejores días en la ciudad de Los Ángeles.

En el estadio, Saples Center el viernes, se lo vio junto a su hijo menor tirando un cordón trenzado de oro para dejar caer una cortina de oro brillante, O’Neal puso los ojos en algo más grande que el gran hombre mismo. La estatua de él realizando una de sus volcadas características, fuertes, debajo del aro, con toda la potencia. Que con sus piernas en el aire pesa 1.200 libras. Está unido al lado de la arena.

“Esto fue muy inesperado”, dijo O’Neal, vestido con un traje celeste y amarillo a cuadros.

El confeti púrpura y dorado, además de las serpentinas llovió sobre la inmensidad de O’Neal, su familia y algunos de los nombres más grandes de la historia de la NBA, incluyendo Jerry West y los mencionados Kareem Abdul-Jabbar y Kobe Bryant, todos los cuales hablaron en la ceremonia de una hora de duración.

O’Neal agradeció a sus compañeros de equipo, incluyendo a un barbudo Bryant, quien como un adolescente se enfrentó con O’Neal durante su carrera a tres títulos de 2000-02.

“Hermano, gracias”, dijo O’Neal, volviéndose hacia Bryant. A pesar de tener sus momentos tensionados contra él, ambos con un carácter fuerte. “Tuvimos nuestras batallas, tuvimos nuestros tiempos, pero siempre tuvimos respeto el uno por el otro.” Fue lo que dijo.

Anteriormente, Bryant habló mientras los fanáticos retenidos por las barricadas coreaban su nombre.

“El jugador más dominante que he visto nunca”, dijo, imitando la voz profunda de O’Neal. “Aprendí mucho de ti como jugador”.

Estuvo emocionado mientras miraba a su madre Lucille O’Neal, el ex entrenador de LSU Dale Brown, y una gran cantidad de ex compañeros de equipo incluyendo Derek Fisher, Rick Fox, el actual entrenador de los Lakers, Luke Walton, Robert Horry, Brian Shaw, Alonzo Mourning, Ron Harper, Mark Madsen y AC Green.

Otros de la multitud fueron Elgin Baylor, Gary Payton, Jamaal Wilkes, Horace Grant, Mitch Richmond y James Worthy.

Todo fue una fiesta para Shaquille y los Lakers. Con un presente tan malo, solo les queda ser nostálgicos y pasar un buen momento.

Federico Bazán

@Frederick08