Con casi todo el clan Castillo detenido, el manejo de la Feria es controlado por las segundas y terceras líneas de la estructura, que todavía responden a él. Cuando uno pregunta sobre los que gerencian el negocio, la respuesta es “no sé” pero todos apuntan a lo que queda de la estructura inicial. “Acá el tema es que no se sabe cuánto van a poder soportar los tipos de Castillo, con él y su familia preso. Afuera están Los Cucos y otras bandas que quieren entrar, si esto no se sigue de cerca va a ser una batalla”, explicó otros de los puesteros, que no quiso dar su nombre.

Los Cucos es un grupo de barras que pugnaban por el control de los puestos de la rivera: se les adjudican asesinatos, sicariato y extorsión a la policía. “Ellos actuaban con el permiso de Castillo, que no podía estar al frente de todo, entonces él les permitía que mantengan esa zona ordenada. Ahora todo es distinto”, agregó.

Sobre La Salada operan varias mafias: la de los talleres clandestinos que es la que provee a los puesteros; la de piratas del asfalto, que se encarga de los artículos truchos que no son prendas; la de la Aduana -ahora casi desmantelada-; la de Castillo y la de diferentes grupos de barras que se pelean por porciones de poder. Ahora los límites se van borrando. Lucio De la Rosa es uno de los abogados que aparece en las escuchas, oficiándose como mediador entre un sobrino de Castillo y el juez penal Gabriel Vitale. “Hubo varias muertes, asesinatos por sicarios y enfrentamientos. Fueron cuatro o cinco las muertes vinculadas a las disputas entre bandas por el control de la zona”, declaró De Luca.

Cuando uno camino por el interior de Punta Mogotes, la principal feria, siente que está caminando en un shopping de lo ilegal. La oferta es variada, aunque ya dejó de ser el centro de venta de ropa trucha y clandestina. Ahora uno puede conseguir en La Salada lo que se le ocurra: perfumes, artículos de farmacia, accesorios para celulares, electrónica, comida y hasta diversos artículos de supermercado. Se puede conseguir todo y más. Los valores van desde mitad de precio en comparación con el mercado legal o incluso hasta un 70% menos.

Con Castillo preso, la fisionomía de las afueras de los predios cambió: la seguridad principal ahora corre por cuenta de Infantería, que sumó 77 efectivos para cubrir los 95.000 metros cuadrados. Además hay más de 30 efectivos de la departamental de la zona. Estos cambios se dieron en las últimas semanas, luego de las detenciones de las dueños de La Salada. Este pedido corrió también por por parte de los trabajadores, que saben que el núcleo duro de clientes se perdió ante el temor de la inseguridad o de lo que pueda llegar a pasar dentro de la zona, en la pelea por poder.

La seguridad dentro de las ferias es ejecutada por un grupo de personas que responden al “encargado”. Infobae no pudo saber quién es el que da las ordenes, pero todo está detalladamente calculado. Hasta hace un tiempo, este ejército de “culatas” era reclutado y dirigido por el propio Castillo, muchos de ellos barras. Hoy no solo mermó en la cantidad de integrantes sino que responden a un encargado de la estructura media del clan del Rey de la Salada.