Para todos aquellos quienes no conocen la parada de Independencia de la Línea C, del Subterráneo de Buenos Aires, pretendo hacer una descripción breve sobre un fenómeno, que a lo largo de dos años, me ha llamado la atención; fenómeno que simbólicamente rebosa de material analítico. Para esto, aviso de antemano que haré una grosera reducción, y me veré tentado a caer en analogías quizás demasiadas ligadas a generalizaciones. No obstante, no me parece que haya reducción y/o generalización suficiente para dejar de lado la mirada que propongo.

A diario sumas masivas de estudiantes se toman la línea C y toman rumbo hacia la estación de subte de Independencia. Una vez cruzan la puerta corrediza del vagón del tren en cuestión, hacen camino hacia las escaleras tradicionales o eléctricas; suben y se encuentran caminando sobre un pasaje largo que cruza por debajo de la avenida 9 de Julio. El camino parece eterno pero cuando se parte al medio por los molinetes recobramos la esperanza de salida. Es el momento post-molinete el que llama la atención.  Si bien al final del camino, que insisto es verdaderamente largo, se encuentran dos salidas. Un por la izquierda con escalera eléctricas, y otra por la derecha con escaleras tradicionales.

La salida por la Derecha, parece ser la más cómoda para estudiantes pertenecientes a la Universidad Argentina de la Empresa. La misma quedará a una cuadra y media, a lo sumo dos, por cierto más que caminables. La universidad en cuestión es privada, y reconocida por su destacado alumnado en ciencias empresariales. A pesar de verse enfocada con carreras universitarias, maestrías, y postgrados del mismo rubro, tiene variedad de oferta en otras áreas del conocimiento. Por el otro lado, y con esto me refiero a la otra salida de aquel pasaje eterno, está la salida por Izquierda. Una vez que el escalón eléctrico encuentra su final en la plataforma sobre la calle, los estudiantes toman rumbo hacia varias facultades que allí los espera. Entre ellas la facultad de sociales de la Universidad de Buenos Aires. Es la sede prácticamente nueva de la honrada universidad pública, destacada por sus carreras en ciencias humanas; entre ellas, ciencia política, ciencias de la comunicación social, sociología, trabajo social y relaciones de trabajo. Aparte de la ironía político/económica que implica la salida por izquierda para llegar a la universidad pública y la salida por derecha para llegar a la universidad privada, quisiera referirme a cierto antagonismo latente que hay entre estas dos instancias educativas.

En general tanto lo público como lo privado se manifiestan de formas similares en todas partes. La educación privada está caracterizada por una filosofía de pensamiento anglosajona, donde la praxis prima sobre lo teórico. Es de esta forma que concebimos a las instituciones educativas privadas como ideales para una formación laboral. Por el otro lado, hay cierta idea que alguna vez un profesor de apellido Lococo, me mencionó respecto a la educación pública donde comentaba que se trata de una educación enfocada al conocimiento por el conocimiento. Desenvuelto en la sociedad y sobre todo en el mundo laboral me causa intriga el contrapeso que cada una de estas tiene sobre el curriculum de los futuros graduados; al final, todos nos tomamos el subte para llegar a la facu ¿no?

Paulo Srulevitch
@paulosrulevitch

  • Alix Rodriguez

    Todos somos iguales bajo la tierra. Excelente artículo.