El oficialista Lenín Moreno se convirtió anoche en mandatario electo de Ecuador, al imponerse por cifras muy ajustadas al opositor Guillermo Lasso, con lo que le puso un freno al avance de la centroderecha en la región y, en cambio, dio aire a los sectores progresistas.

Tras los 10 años de gestión de Rafael Correa, Moreno, el elegido del mandatario para sucederlo, se quedó con la victoria por apenas 2 puntos, y ocupará entonces la jefatura del Palacio Carondelet desde el 24 de mayo.

La confirmación del triunfo llegó, aunque no contundente, después de varias horas de incertidumbre y de festejos cruzados, porque también la coalición centroderechista CREO-LASO se declaraba ganadora.

A la confusión aportó que los dos primeros sondeos a boca de urna que se conocieron apenas cerradas las mesas le daban el primer lugar a uno y otro: 53,02 para Lasso, dijo la firma Cedatos, y 52,2 para Moreno, afirmó la empresa Perfiles de Opinión.

Con estos números, las caravanas y los festejos de militantes y simpatizantes del oficialismo y la posición crecieron y se multiplicaron. Habían comenzado, en verdad, aún antes del cierre de las mesas receptoras de votos.

Una primera declaración de Lasso presentándose como ganador en Guayaquil y un pedido de mesura de Moreno, que dijo haber ganado pero pidió esperar los resultados oficiales, dio paso a una primera percepción de que la era de PAIS en el Ejecutivo había terminado.

Aunque los militantes del oficialismo festejaban y confiaban en el triunfo, recién cuando se tuvo una carga importante de actas -más del 90 por ciento- la celebración fue subiendo el voltaje y, paralelamente, se fueron apagando los gritos y la música en las sedes opositoras.

“Tenemos una ventaja sustantiva y es definitiva. Les transmito mi más sentido, profundo agradecimiento”, señaló Moreno en una segunda intervención, ahora en las afueras de la sede partidaria, donde celebró que “la Revolución continúa, pero con un nuevo estilo, con respeto y sin confrontación”.

Mientras el CNE demoraba su boletín oficial, otros relevamientos colaboraban con la miraba desconfiada de CREO-SUMA: la organización Participación Ciudadana se excusó de dar resultados porque registró un “empate técnico” y la Escuela Politécnica Nacional dio ganador a Moreno con un 51,1 por ciento, con un nivel de confiabilidad del 99 por ciento.

De alguna manera, la paridad que mostraban las encuestas y las advertencias de algunos dirigentes de una y otra fuerza alimentaron una virtual guerra psicológica que obligó a cercar con un fuerte operativo de seguridad la sede del CNE, hasta donde llegaron grupos oficialistas y opositores para “cuidar los votos”.

Para entonces, ya había quedado lejos la primera aparición de Lasso, no más allá de 15 minutos después de cerradas las mesas, cuando se declaró ganador y desgranó varios de las que serían sus primeras medidas.

“Ha ganado la democracia y los ciudadanos ecuatorianos. Quedan atrás aquellas oscuras páginas del odio, de la división”, señaló Lasso cuando se creía ganador. Y hasta adelantó que iba a “tirar al tacho de basura de la historia la Ley de Comunicaciones” vigente y que otorgaría un indulto “a todos los perseguidos políticos”.

Después de Moreno, que pidió paciencia, el presidente Correa escribió en su cuenta de Twitter: “Lamentablemente, dos encuestas ‘exit poll’ dan resultados absolutamente contradictorios. Alguien miente”. Pidió entonces esperar cifras del CNE y hasta tanto “guardar la calma, la unidad y la paz”.

Pero Moreno lo desobedeció y del hotel en el que esperaba números se trasladó a la sede de PAIS, donde habló ante los militantes y ratificó la “ventaja sustantiva” de su fórmula. “Les hago la firme promesa de que nunca los vamos a traicionar”, gritó ante sus seguidores.

Ajustados los números, Lasso dijo a un canal de televisión que el trámite no estaba terminado: “Hay un manoseado de más de 800.000 votos. Por lo tanto, exigiremos el conteo de los votos acta por acta, urna por urna, voto por voto”, dijo el ex banquero a un canal de TV.

Un rato después, el jefe de CREO, César Monge, dio una conferencia para explicar las razones por las que la fuerza “no puede reconocer un resultado” y citó a tres encuestadoras que dan ganadora a la oposición.

Moreno arranca con una ventaja importante: de las 137 bancas de la Asamblea Nacional, PAIS tiene 50 y otras 24 están en manos de aliados, mientras CREO-SUMA ocupa 28 y el Partido Social Cristiano 28.

Moreno y Lasso se ganaron el derecho a estar en el balotaje después de obtener los más altos porcentajes en la primera vuelta del 19 de febrero.

El ganador fue elegido por Correa -de quien fue vicepresidente dos veces-, para intentar la continuidad de PAIS en el Ejecutivo, mientras que el ex banquero Lasso sumó los apoyos de casi todos los demás postulantes de febrero.