La performance de una compañía desvela a sus respectivos directores ejecutivos no solo porque un mal año puede atentar contra su estadía como CEOs sino también porque sus sueldos también suelen estar atados al rendimiento de la empresa.

Según un informe elaborado por The Wall Street Journal, durante el último año la mediana del salario del número uno en las compañías de Estados Unidos alcanzó los US$ 11,6 millones, en algunos casos logrando un aumento del 25 por ciento. En cambio, otros vieron como sus números se desplomaban casi a la mitad.

De acuerdo al relevamiento, el CEO mejor pago del 2017 fue Hock Tan del fabricante de semiconductores Broadcom con US$ 103 millones, casi cuatro veces más que su salario del año anterior. Las acciones representaron la mayor parte de su paga – US$ 98,3 millones- , mientras que solo el 4,6 por ciento – US$ 4,8 millones – estuvo compuesta por su salario e incentivos. Durante el último año fiscal, el retorno de los títulos de Broadcom se ubicó en el orden del 52 por ciento.

Otros de los que resultaron favorecidos en 2017 fueron Alex Molinaroli, el ahora ex CEO de Johnson Controls International, y Andrew Liveris, número uno de Dow Chemical, con sueldos anuales de US$ 78 millones y US$ 66 millones, respectivamente.

Para el primero, gran parte de su paga – US$ 64 millones -se debió a una indemnización que recibió  luego de que la compañía nombrara a su sucesor seis meses antes de lo planeado; en tanto, alrededor de US$ 43 millones de lo recibido por Liveris correspondió a la liquidación de beneficios de su jubilación.

El análisis realizado por The Wall Street Journal abarcó la paga total (salario, acciones, incentivos, beneficios, etc.) de los CEOs de las 133 empresas que componen el índice S&P 500.

La mitad de los directivos percibieron aumentos cercanos al 10 por ciento, lo que representó el crecimiento anual más rápido desde 2014, según afirma el artículo.

Con respecto al retorno que estas compañías les generaron a sus accionistas, un 50 por ciento reportaron rendimientos por encima del 19,1 por ciento, casi dos puntos por encima del 17,5 por ciento de mediana que exhibieron en 2016.

Donde hay ganadores también hay perdedores. Del otro lado de la vereda se ubicó Virginia Rometty, CEO de IBM, con US$ 18,6 millones. El salario de la ejecutiva cayó 43 por ciento respecto al año anterior, cuya derrumbe se vio impactado especialmente por el desplome del retorno de las acciones de la compañía, que en 2017 fue de -4 por ciento.

Aunque la paga de Randall Stephenson, director ejecutivo de AT&T, reportó un incremento del  1 por ciento, se posicionó como uno de los “peor pagos” con un salario de US$ 28,7 millones