Cuántas cosas por decir antes que te bloqueen de las redes por expresarte. Que te paralice el miedo por volcar, una vez más lo que pensás, y que te salgan a borbotones las palabras que no puedas plasmar.

Y sobre todo, que se logre. Que deje de opinarse. Que dejen de figurar likes en comentarios a los que adherís, de compañeros que piensan o pensaban como vos. Que buscan tu apoyo y aún se animan.

Que el Facebook se vuelva obsoleto lleno de banalidades que a nadie le sirven, porque lo elemental, lo real, dejó de generar adeptos.

Me pregunto en qué se convierte uno cuando deja de expresarse.

¿En qué te convertiste país?