El juez Sergio Moro ordenó la prisión del ex presidente de Brasil Lula Da Silva y le dio 24 horas para presentarse ante la policía.

El magistrado dispuso la medida luego de que ayer la Corte Suprema del vecino país rechazara en fallo dividido (6 contra 5) el hábeas corpus interpuesto por Lula da Silva, quien fue condenado en dos instancias a 12 años y un mes de prisión por corrupción.

Moro, emblema de la operación Lava Jato, indicó en su decisión que le concede a Lula, “en consideración de la dignidad del cargo que ocupó, la oportunidad de presentarse voluntariamente ante la Policía Federal de Curitiba antes del viernes.

El Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) alcanzó esta madrugada la resolución contra Lula merced al voto de su presidenta, Cármen Lúcia Antunes, después de que la votación de los 10 restantes jueces terminara empatada con cinco opiniones favorables a admitir el recurso y cinco proclives a rechazarlo.

Lo que estaba en juego es si en Brasil un condenado en dos instancias -como Lula- puede ser detenido, como lo resolvió la Corte en 2016, o debe esperar a que el fallo esté definitivamente firme luego de todas las instancias, como marca la Constitución.

El debate comenzó en la tarde de ayer y se extendió no solo porque cada uno de los 11 jueces debió fundamentar su voto, sino también porque sufrió varias interrupciones para considerar reclamos de la defensa del exmandatario.

La última de esas pausas, sobre el filo de la medianoche, fue para determinar si correspondía que, ante el empate 5-5, desequilibrara Antunes, quien sometió la cuestión al voto de los magistrados.

Los jueces Edson Fachin, Alexandre de Moraes, Luis Roberto Barroso, Rosa Weber y Luiz Fux votaron a favor de rechazar el hábeas corpus, mientras Gilmas Mendes, Dias Toffoli, Ricardo Lewandowski, Marco Aurelio Mello y Celso de Mello se pronunciaron por admitirlo.

El voto clave fue el de la ministra Weber, de quien se esperaba que se inclinara por admitir el recurso y, sin embargo, dio el golpe de gracia a las aspiraciones de Lula con un argumento contradictorio: explicó que votó para respetar la jurisprudencia instalada por el STF en 2016, que ella misma rechazó en su momento.