Argentina y Lionel Messi, esa mezcla indisoluble que solamente se permite la magnificencia del crack rosarino, se clasificaron en la altura de Quito al Mundial de Rusia 2018 en la última fecha de la eliminatoria sudamericana, después de vencer 3 a 1 a Ecuador con tres goles de “Lío” que lo afirmaron en el pedestal de la historia del fútbol argentino.

Nunca un jugador puede ser más importante que el seleccionado argentino en su conjunto, pero Messi, como alguna vez Diego Maradona, es el privilegiado que más se acerca a la potencialidad de esos dos nombres propios.

Es que Argentina llegó a este compromiso final fuera de nómina para ir a Rusia, en el sexto lugar, y cuando la posibilidad de quedarse sin Mundial como en México ’70 estaba corporizándose, apareció la magia de “Lío” para evitar el final anticipado de esta Generación Messi que ya se ganó su lugar en la historia.