Dividida y sin consenso pleno, la CGT activó ayer, y hasta hoy al mediodía, un paro general cuyo balance se anticipa dispar y con poca adhesión. Fue una huelga casi testimonial, que se pareció a una reacción desesperada ante la demanda de algunos sectores de una señal combativa que se concretó a destiempo.

A la CGT le había molestado tanto su exclusión de la elaboración de la letra chica del proyecto de reforma previsional como la pérdida de beneficios que tendrían los jubilados. Ahora, la central obrera peronista renovó sus críticas al bono de compensación que dispuso el Gobierno como argumento para mantener la guardia en alto y para que el reclamo no caduque hoy, a las 12, con el cierre del paro.

Paran subtes, trenes y aviones; pero hay colectivos y taxis.