A partir del lunes, todos los padres que lleven a vacunar a sus hijos contra la poliomielitis, se les aplicará un nuevo esquema de vacunación que constará de dos dosis de vacuna inactivada contra la polio (IPV), conocida como Salk, y tres dosis de vacuna oral bivalente contra la poliomielitis, conocida como Sabin bivalente, acción mundial que permitirá avanzar en la fase final para la erradicación de la poliomielitis a nivel global.

Se trata de un paso clave para la erradicación de la poliomielitis, que va camino de convertirse en el segundo mal (tras la viruela) en ser erradicado gracias a las vacunas. La masiva operación requiere un enorme esfuerzo logístico para el que los países llevan más de un año preparándose.

Este cambio consiste en el retiro de las vacunas contra polio orales para 2018 comenzando en forma gradual con el componente polio 2 de la vacuna. Unos 123 países, entre ellos Argentina, deja desde hoy de aplicar la vacuna Sabín que utilizamos en la actualidad, que es trivalente y contiene los poliovirus tipo 1, 2 y 3 para sustituirla por un esquema secuencial que consistirá en dos dosis de vacuna inactivada (IPV o Salk, trivalente, inyectable) y tres dosis de vacuna a virus vivo y atenuado (OPV o Sabin, bivalente, que contienen los poliovirus 1 y 3, vía oral). Este esquema ofrecerá protección contra la enfermedad y permitirá que el mundo se encamine hacia la fase final para la erradicación de la poliomielitis a nivel global.

Este cambio (switch) de vacuna oral trivalente contra la poliomielitis (tOPV) a vacuna oral bivalente (bOPV) se realizará en forma sincronizada a nivel mundial, y forma parte de la Fase Final para la Erradicación de la poliomielitis 2013-2018, estrategia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tiene como objetivo un mundo libre de poliomielitis para 2018.
La razón es que la vacuna oral actual, que ha servido para eliminar la polio en la mayor parte del mundo, tiene un riesgo: puede provocar nuevos casos de la enfermedad.

En raras ocasiones, en comunidades con poca cobertura, los virus debilitados que contiene la vacuna pueden mutar y causar nuevos casos de polio paralizante.

En los casos que se han detectado de este problema (750 en 12 años en todo el mundo), muchos fueron causados por esta cepa del tipo 2.

Por eso, eliminando el serotipo 2 de las vacunas, se elimina una parte importante del riesgo al tiempo que se aumenta la protección contra las dos cepas que todavía circulan de la enfermedad.

El año pasado hubo 74 casos de polio en todo el mundo, de los cuales 24 fueron causados por el virus tipo 2 derivado de la vacunación, según datos de la Iniciativa Global de Erradicación de la Polio.