Científicos de la Universidad de Indiana, intentando dar respuesta a la pregunta de cuántas veces a la semana era conveniente mantener relaciones sexuales, revelaron en un estudio que, de acuerdo a la edad, la cifra oscilaba.

Recomendaban que no se bajara de las cuatro si no se había alcanzado la treintena, que fuera al menos una a la semana antes de los 40 y que, superada esa barrera, como mínimo se mantuvieran dos encuentros al mes. No parece mucho…Abstinencia.

A una sociedad hipersexualizada como la nuestra estas cifras le preocupan, queremos cumplirlas -mejor superarlas-, pero a veces los problemas asaltan en las parejas estables: no hay tiempo, tampoco tantas ganas y el sexo se ha vuelto más aburrido.

Para superar esos baches cada vez más gente se apunta al detox sexual, un ayuno de impulsos. «Cuando se trata de sexo y relaciones, a veces entramos en un círculo vicioso y la única manera de salir de él es empezar de nuevo. Aparcar la sexualidad durante 30 días es una buena manera para resetear nuestro lado erótico», explica Ian Kerner, psicoterapeuta y autor del libro Sex Detox.

Investigación. La idea de Kerner consiste en redescubrir, a través de la no práctica, ese lado excitante que hemos dejado de ver en nuestra pareja. Según explica en su libro, deshacer la rutina, hablar con la pareja -de sexo, gustos y necesidades-para recuperar la ilusión.Libre albedrío. Como en todo hay detractores. Según Christian Thomas, sexólogo y director general del Centro de Estudios de la sexualidad, el ayuno es contraproducente ya que limita la espontaneidad que debe caracterizar a este tipo de prácticas. «Además este detox sexual no tiene una traducción fisiológica en el deseo, al menos en el femenino», puntualiza.