El brote de fiebre amarilla que hay en Brasil despertó la preocupación entre quienes viajarán a ese país. Las playas brasileñas son uno de los destinos preferidos de los argentinos en verano y en plenas vacaciones son muchos los que se preguntan si deben o no vacunarse. El Ministerio de Salud recomienda que se apliquen la vacuna sólo quienes viajen a los estados brasileños de Río de Janeiro, San Pablo, Espíritu Santo y Bahía y no tengan contraindicaciones.

La incertidumbre y la falta de precisiones llevó a que en los últimos días se formaran extensas filas  en los vacunatorios habilitados. Los hospitales Alvarez, Muñiz, Pirovano y Vélez Sarsfield, junto al Cesac Nº 33 (Av. Córdoba 5741) y la Dirección de Sanidad de Fronteras (Av. Pedro de Mendoza y Blanes) son los lugares habilitados en la órbita porteña para quienes quieran vacunarse contra la enfermedad, que es transmitida por mosquitos.

Los síntomas son fiebre, ictericia, náuseas, vómitos, cansancio y dolores musculares. Puede ser letal en un período de siete a diez días. La vacuna es eficaz en un 99 por ciento dentro de los 30 días posteriores y protege de por vida. O sea: quienes viajen y ya estén vacunados de antes, no precisan otra dosis. La atención inmediata también ayuda a evitar la mortandad.

 

La recomendación de las autoridades sanitarias argentinas es que sólo se apliquen la vacuna quienes viajen a las zonas de Brasil donde se registra el brote y que no lo hagan quienes viajan a otros lugares. “No es necesaria la vacunación para aquellos que viajen tanto por tierra o por vía aérea a destinos situados en la costa de los estados de Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul y permanezcan menos de 72 horas en una zona de riesgo como escala de viaje”, precisó al respecto el Ministerio de Salud.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, que alertó sobre el brote en Brasil, la fiebre amarilla tiene tres tipos de transmisión: selvático, intermedio y urbano. En San Pablo se da el segundo caso: los mosquitos transmiten la enfermedad a los habitantes de la ciudad después de haber picado a los monos en las áreas silvestres.

La enfermedad, que transmite el mosquito Aedes aegypti, se presenta en África,  y los países de América Latina. La OMS lanzó su Iniciativa contra la Fiebre Amarilla en 2006 y desde entonces ha vacunado a unos 105 millones de personas, lo cual redundó que haya bajado la incidencia en África Occidental, si bien la enfermedad es endémica.

La cartera de Salud consignó que “la vacuna está contraindicada para los menores de 6 meses; embarazadas; personas con antecedentes de alergia a cualquiera de los componentes de la vacuna como huevo, proteínas de pollo o gelatina; para quienes tengan alteraciones del sistema inmune, incluyendo la infección por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH); personas con enfermedad del timo, miastenia gravis, síndrome de Digeorge, tumores malignos, trasplantes de órganos y patologías que requieran tratamientos con inmunosupresores y/o inmunomoduladores”.