Considerado uno de los fotógrafos más destacados del siglo XX y reconocido por sus reportajes en lugares sensibles, por sus libros donde texto e imagen se entretejen, por sus documentales sobre la vida cotidiana en una sociedad en estado de cambio, Raymond Depardon es, sin duda, un autor sin límites.

Fotógrafo y cineasta, su trabajo interroga los lazos entre la imagen y la ética. Depardon fotografió lugares sin acontecimientos, apariciones, escenas de vida, hace fotos “que todo el mundo podría hacer y que nadie hace”. Como la mirada de un niño que ve las cosas por primera vez, sus imágenes son viajes de aventuras y soledad.

Esta muestra, presenta unas 160 fotografías en color y la mayoría son inéditas. Tomando el color como hilo conductor, invita a dar un paseo por la obra y la vida del artista desde finales de los años 50 hasta nuestros días. Depardon redescubre las luces y los colores de Etiopía, de Sudamérica y de los palmerales chadianos. Dibuja, por tanto, un enfoque más silencioso, más interiorizado, más mental.

El ingreso a las muestras es libre y gratuito.

“Un momento tan dulce está compuesta de fotos libres que había sacado durante mis viajes por el exterior para mi trabajo o para mí, casi clandestinamente. Son fotografías bastante agradables, con distanciamiento, con cierta reserva. En el blanco y negro me catalogo en la gran tradición europea de negros densos y profundos; en cambio, veo el color claro, luminoso, sobre todo, alegre. En el color, hay un campo increíblemente rico que había explorado muy poco: las prendas de las mujeres del Chad, la elegancia de los paisajes del Altiplano. Es la imagen de la modernidad”, sostuvo Depardon.

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