El equipo de Marcelo Gallardo estaba casi muerto, pero pudo dar vuelta la llave con goles de Borré y el Pity Martínez, este último de penal, en tiempo de descuento y luego de que el árbitro revise la jugada en el VAR por una mano que había pasado desapercibida. Ahora, el Millonario espera por Boca o Palmeiras, en lo que podría ser una definición histórica de Copa Libertadores.

“Que la gente crea porque tiene con qué creer”. Esas fueron las palabras de Marcelo Gallardo luego de la derrota 1-0 sufrida la semana pasada en el Monumental ante Gremio de Porto Alegre. Con ese mensaje bien grabado, el DT dejó a los jugadores en verde césped del Arena do Grêmio donde cerca de 60.000 almas esperaban otro pasaje a la final del equipo local.

Nuevamente, el equipo de Renato Gaucho salió a la cancha con la orden de atorar a River, cederle la pelota, pero cortar el juego todo el tiempo y esperar alguna oportunidad de marcar. Los de Núñez fueron muy superiores en los primeros 45 minutos, pero no lograron romper la defensa local.

En cambio, Gremio se puso 1-0 por encima en el marcador, cuando en una jugada fortuita, Leonardo Gómez recibió un rebote en la puerta del área y, con un desvío, venció a Armani.

Baldazo de agua fría para un River que tenía todo en contra. Antes, Ponzio había salido lesionado, por lo que perdía a su emblema en la mitad de la cancha. Mientras, Nacho Fernández no podía conectarse con sus compañeros y Pratto estaba demasiado solo en el área.

En el complemento, los problemas se acentuaron, porque Gremio tímidamente se adelantó unos metros y complicó aún más el juego de un River que ya era muy pobre. Tal vez en el peor momento del Millonario en la serie llegó el premio. Ya había entrado el Pity Martínez y Scocco, por Nacho Fernández y Quintero. Pratto ganó una falta en la zona media, y de ese envió del Pity llegó el cabezazo de Borré a los 82’ para darle vida a los suyos.

De a poco, los aplausos y gritos de aliento se fueron apagando desde las gradas locales, al momento que se escuchaba con algo más de esperanza los cánticos argentinos de los Borrachos del Tablón. La lluvia traía buenos recuerdos de instancias decisivas de la Libertadores, pero parecía que esta vez se escapaba.

En una jugada aislada, Scocco decide sacar un remate de media vuelta de una pelota casi perdida que Bressanelli desvía al córner. Mientras, en la mitad de la cancha, el delantero Jael se tira para hacer tiempo y retrasar el cambio. Eso les dio a los árbitros del VAR el margen necesario para revisar varias veces la reciente jugada, que había pasado desapercibida para la televisación, el árbitro y los jugadores.

El mismo VAR que el año pasado había condenado a River en Lanús, ahora asomaba como posible salvación. Y así fue. Tras revisar las imágenes, Andres Cunha no dudó y cobró la pena máxima debido a una mano del defensor gaucho.

Finalmente, el Pity Martínez, el que entró en el segundo tiempo para cambiar la historia, se hizo cargo y sacó un zurdazo cruzado imposible para Grohe. Sólo quedó tiempo para intentos desesperados del local, que después de 180’ decidió tomar algo de protagonismo, dejó de hacer tiempo y se dedicó a jugar. Pero esos 13 minutos que adicionó el árbitro no alcanzaron para las aspiraciones brasileras, que se quedaron sin final, al menos del lado de Gremio.

Ahora, River espera por la definición del miércoles entre Boca y Palmeiras. Se puede dar una final histórica. Aunque para River, la hazaña del martes 30 de octubre de 2018, quedará también en el recuerdo.