Se trata de Domingo Pacheco y fue condenado a 13 años de prisión por el delito de abusos sexuales reiterados contra un menor de edad en una comunidad religiosa en Corrientes.

El sacerdote Domingo Pacheco fue condenado a 13 años de prisión por el delito de abusos sexuales reiterados contra un menor de edad en una comunidad religiosa de la localidad de Esquina, Corrientes.  El ex cura no será detenido hasta que la sentencia quede firme, confirmaron fuentes judiciales.

Pacheco fue encontrado culpable de “abuso sexual con acceso carnal, doblemente agravado en la modalidad de delito continuado”, según consigna el fallo.

Tras la sentencia, los magistrados indicaron que “el ex religioso deberá cumplir la prisión en la cárcel penitenciara de la capital correntina, distante a 320 kilómetros del lugar donde ocurrieron los hechos. Por su parte, la abogada querellante, Verónica Vergez, indicó que la decisión del Tribunal es que el ex sacerdote permanezca en libertad hasta que quede firme el fallo”.

Se trata del segundo juicio que afronta el ex sacerdote de la capilla San Antonio de la ciudad de Esquina, quien había sido denunciado en octubre de 2010 por un miembro que  formaba parte del coro de la capilla San Antonio, en Esquina, donde Pacheco oficiaba misas.

Al momento de la denuncia, el chico rondaba los 20  años, y contó que era abusado por el párroco desde hacía al menos cinco. Pocos días después, con el sacerdote bajo prisión preventiva, un joven de 19 años, también integrante del coro de la parroquia, acusó a Pacheco de haber abusado también de él, pero esa denuncia no prosperó.

La denuncia que llegó a juicio era por abuso sexual con acceso carnal. Se denunció que el primero de los abusos se perpetró en 2006, cuando Pacheco lo hizo subir a su habitación, mientras trabajaban en un proyecto llamado “Biblia Abierta”; una vez allí, narró el joven, el cura echó llave a la puerta, apagó la luz y lo violó. Desde entonces, los abusos continuaron.

El joven explicó que había callado durante años porque el cura “venía a casa, cenaba con nosotros, para mis padres era uno más de la familia”. “Me decía ‘a vos quién te va a creer si sos un loquito y yo soy un cura’. Me amenazaba siempre”, había contado entonces el denunciante, según replica el diario Página 12.