Esta última semana estuvimos viendo un crecimiento descomunal del precio del dólar y una fuerte devaluación del peso en relación a la moneda norteamericana. El viernes 27 el dólar operaba a $20,9 en precio de venta y el miércoles, primer día hábil de esta semana, ya cerró en $21,52. El jueves fue el día de mayor trepada, cerrando a $23 el precio de venta. A principios de año, el dólar cotizaba a $18,96.

El gobierno justifica en parte este aumento debido a que la tasa de interés en Estados Unidos subió, por lo que el dólar se fortaleció en el mercado mundial afectando también al resto de las monedas. Pero también hay factores locales, como una fuerte desconfianza al mercado argentino, debido a la crisis política arrastrada por el ajuste, los tarifazos y una oposición que comienza, en conjunto, a criticar las medidas que toma Macri y el Ministerio de Economía contra la población.

El impacto en la economía real, es decir, de la cotidiana, que vivimos día a día es más que claro: el gobierno busca bajar el gasto público y el déficit incrementando los impuestos. Eso, además, arrastra una suba de precios en general, por ejemplo en los combustibles.

Frente a la lógica que maneja un gobierno liberal, que se apoya en la derecha del mercado para financiar sus políticas, estas medidas son, digamos, al menos esperables. El problema más grave de todo esto es, sin embargo, que el gobierno intentó por todos los medios frenar la suba del dólar, como la que tuvimos este martes y miércoles, pero fracasó. Vendió millones de dólares al mercado, pero no pudo frenar la subida. El mercado, finalmente, le torció la mano al gobierno, que como medida de emergencia decidió aumentar la tasa de interés y llevarla al 40%.

Esto lo hace para intentar atraer más inversiones del exterior, que entren más dólares y así mantener el precio y no devaluar la moneda. Recordemos, el gobierno actúa bajo la lógica de la derecha del mercado. Intenta salvar la crisis de una forma que nosotros ya conocemos y nos llevó a la ruina: se apoya en el mercado financiero y se endeuda a futuro a tasas muy jugosas para los inversionistas extranjeros, que no van a venir a poner fábricas, sino a poner sus dólares para luego llevarse un 40% más de ganancia.

Con esta medida de Dujovne, el gobierno logró bajar el dólar, que había pasado los $23 y ahora, llegado el fin de semana, se ubica en los $22,23.