El sexo oral está contribuyendo a la aparición de un peligroso tipo de gonorrea resistente a los antibióticos, pero además, una caída en el uso del preservativo está colaborando para su contagio, según una advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si alguien contrae gonorrea ahora es mucho más difícil de tratar, y en algunos casos hasta imposible. Esta enfermedad de transmisión sexual está desarrollando rápidamente resistencia a los antibióticos y según los expertos de la OMS la situación es “bastante desalentadora”, ya que hay muy pocos tratamientos nuevos en el horizonte.

Alrededor de 78 millones de personas se contagian en el mundo cada año. Esta enfermedad, cuyos síntomas a veces son difíciles de identificar, puede causar infertilidad y facilitar el contagio del virus del VIH/Sida. “La gonorrea es una bacteria muy inteligente; cada vez que introducimos un nuevo tipo de antibióticos para tratarla, se vuelve resistente”, explica la doctora Theodora Wi.

Está causada por la bacteria neisseria gonorrhoea, que puede infectar los genitales, el recto y la garganta, pero es esta última la que causa más preocupación entre los profesionales de la salud.

Según explicó Wi, los antibióticos pueden hacer que las bacterias que están en la parte de atrás de la garganta, incluidas algunas que son neisseria “parientes” de la gonorrea, desarrollen resistencia a los medicamentos. “Cuando usas antibióticos para tratar problemas como una infección de garganta típica, estos se mezclan con la especie neisseria”, un gran género de bacterias que agrupa a distintos tipos y que pueden estar en la garganta. “Y esto resulta en el desarrollo de resistencia”.

La gonorrea se contagia a través del sexo vaginal, oral o anal sin protección. Algunos de los síntomas frecuentes son una secreción genital espesa de color verde o amarillo, dolor al orinar y sangrado entre los periodos en el caso de las mujeres. Sin embargo, se estima que uno de cada diez hombres hetereosexuales contagiados y tres cuartos de las mujeres infectadas no presentan síntomas fácilmente reconocibles.

Una infección de gonorrea que no se trata puede causar infertilidad y enfermedades de inflamación pélvica. También se le puede contagiar al bebé durante el embarazo.