Llegué a descubrir que Luis Alberto Spinetta es un libro. El Flaco es un libro al cual siempre se puede recurrir cuando no se tiene a quién solicitar comprensión. Es una compañía indispensable para poder aguantar las malas situaciones que te presenta la vida.

Es muchos libros en uno, que a su vez está repleto de capítulos. Entre sus libros se pueden encontrar Almendra o Pescado Rabioso, los cuales tienen capítulos grandiosos como Artaud. El Flaco como un libro gordo.

Con sus palabras y consejos se le puede encontrar cualquier solución a todo tipo de problemas. Y si dicen que Luis Alberto Spinetta se murió hace más de cinco años, no lo creería. Porque se siente presente en cada canción, en cada disco, en cada banda y en cada palabra que alguna vez pronunció. Como los libros. Los libros jamás se extinguirán y siempre se volverá a ellos.

Corazón de tiza: se lo escucha, en un video inédito, a Spinetta cantando Muchacha (ojos de papel) en un jardín de infantes y también se los escucha a los chicos cantar junto a él. Eso demuestra la dimensión que tiene su música y sus letras. ¿Dónde antes se había visto tanta luz y tanto amor en una sola canción?

Lo mismo pasa con el disco Almendra (1969). No importa cuándo ni dónde se escuche, porque siempre generará un amor especial por el Flaco y siempre enseñará cosas nuevas para seguir circulando por el camino al que te lleva la vida.

Spinetta es un libro al que siempre se vuelve. Se podría relacionar con El Principito. Se puede leer en diferentes etapas de la vida pero, en todas, siempre se le encontrará algo nuevo y siempre tendrá una enseñanza diferente para dar.

Más de una vez el Flaco ha declarado que, bajo el escenario, quiso ser el hombre invisible. Le daremos el gusto, aunque sea por una vez, de serlo: ya que, como ha dicho alguna vez Antoine de Saint-Exupéry, lo esencial es invisible a los ojos.

Magalí Robles