La estrella de rock británico “Sting” ha protagonizado este sábado un concierto en la sala Bataclan de París para celebrar la reapertura del lugar un año después del cruel atentado terrorista donde mataran a 90 personas en el peor ataque terrorista sufrido en Francia.

“Nos hicimos muchas preguntas antes de decidir reabrir. No lo decidimos en un segundo. Tuvimos que recuperarnos del shock”, explicó a la prensa Jerome Langlet, representante de la empresa que gestiona la sala, inaugurada en el siglo XIX.

En el mismo lugar donde se produjo el cruel atentado terrorista del 13 de noviembre de 2015, “Sting” le devuelve la música al Bataclan en Paris. El artista británico comenzó su emotivo recital pidiendo un minuto de silencio.

“En la reapertura de Bataclan tenemos dos tareas importantes para conciliar. Primero, recordar y rendir homenaje a los que perdieron la vida en el ataque de hace un año, y segundo, celebrar la vida y la música que representa este histórico teatro. Por hacer esto esperamos respetar la memoria, así como el espíritu esperanzador de los que cayeron. No los olvidemos”, comentó el ex The Police, Sting.

Con estas palabras Sting, daba comienzo a este esperado y emotivo concierto en homenaje a las 90 víctimas de los atentados yihadistas, que marca la reapertura de la mítica sala parisina.

Después del minuto de silencio, el músico entonó la canción “Fragile”, seguida de “Message in a Bottle”, siempre alentado por el público. En el escenario, lo acompañaba el trompetista franco-libanés Ibrahim Maalouf. Además de los clásicos de siempre del músico británico, presento los temas que integran su flamante nuevo álbum, “57th & 9th”.

En la sala, con una capacidad de casi 1.500 plazas, se reunieron sobrevivientes y familiares de las víctimas que murieron hace un año. Algunas autoridades también los acompañaron en el concierto. La emoción del momento se cristalizó en las lágrimas de muchos de ellos.

“Esta noche retomo mi vida como era antes. Es un deber, es una obligación estar ahí porque hay 90 personas que ya no pueden venir”, dijo antes del concierto Aurélien, uno de los sobrevivientes.

“Es la primera vez en un año que voy a un lugar público. No fui al cine, ni a un concierto. Hacía que me llevaran las compras a domicilio, me quedé todo el tiempo en mi casa”, contó otro de los franceses presente en el concierto, que prefirió no dar su apellido.

Los miles de entradas que salieron a la venta para el concierto se agotaron el pasado martes en menos de media hora. Las últimas se repartieron el viernes.

La conmemoración del primer aniversario de estos atentados comenzó el viernes por la noche en el estadio de Saint-Denis, donde los 80.000 espectadores guardaron un respetuoso minuto de silencio antes de un Francia-Suecia de clasificación para el Mundial de 2018.

Sting decidió donar todo lo recaudado en el concierto de la noche del sábado 12 de noviembre, y se destinará a las asociaciones de víctimas de los atentados.

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